Francisco Domínguez
Coordinador de Investigación en Fundación IVI y jefe del Grupo de Biología Reproductiva y Bioingeniería en Reproducción Humana Bioingenieria en IISLaFe
¿La nota de prensa refleja el estudio con precisión?
“En líneas generales, sí. La nota de prensa transmite correctamente el principal mensaje del estudio: para la mayoría de los add-ons utilizados en reproducción asistida no existe evidencia sólida de que mejoren la probabilidad de tener un recién nacido vivo y gran parte de la literatura disponible presenta limitaciones metodológicas importantes. Asimismo, refleja adecuadamente que algunos procedimientos, como el scratching endometrial, PICSI o EmbryoGlue, muestran señales de posible beneficio, aunque con distintos grados de incertidumbre y también dependiendo mucho de las pacientes en las que se usen estos add-ons".
¿El estudio es de buena calidad? ¿Están las conclusiones respaldadas por datos sólidos?
“Sí. Se trata de un trabajo metodológicamente robusto que revisa de forma sistemática 85 ensayos clínicos aleatorizados sobre diez add-ons diferentes. Los autores aplicaron criterios muy estrictos de calidad y confiabilidad, excluyendo aproximadamente la mitad de los estudios potencialmente elegibles por problemas metodológicos o dudas sobre su fiabilidad. Además, utilizaron herramientas reconocidas internacionalmente como GRADE para evaluar la calidad de la evidencia. No obstante, la fortaleza de las conclusiones depende de cada intervención. Para algunos add-ons la evidencia es moderada, mientras que para otros sigue siendo baja o muy baja debido al pequeño tamaño de los estudios disponibles o al riesgo de sesgo”.
¿Cómo encaja este trabajo con la evidencia existente?
“Los resultados son, en general, consistentes con revisiones sistemáticas y revisiones Cochrane previas. La principal novedad es que los autores aplican criterios más estrictos para evaluar la confiabilidad de los ensayos clínicos y actualizan la evidencia incorporando nuevos estudios publicados en los últimos años. A pesar de excluir numerosos trabajos previamente incluidos en otras revisiones, las conclusiones globales apenas cambian, lo que refuerza la solidez de los hallazgos. Este estudio también refleja una tendencia creciente en medicina basada en la evidencia: no basta con acumular estudios, sino que es fundamental evaluar críticamente su calidad metodológica y su fiabilidad”.
¿Han tenido en cuenta los autores los factores de confusión? ¿Hay limitaciones importantes que haya que tener en cuenta?
“Sí. Los autores realizaron análisis de heterogeneidad, evaluaciones de riesgo de sesgo y análisis de sensibilidad. Además, tuvieron en cuenta factores como la edad de las pacientes, la presencia de fallo repetido de implantación y el uso de controles placebo o procedimientos simulados cuando era posible. Entre las principales limitaciones destaca que muchos de los ensayos disponibles son pequeños, presentan riesgo de sesgo o fueron realizados hace años utilizando protocolos de FIV que ya no reflejan completamente la práctica clínica actual. Además, para algunas intervenciones la evidencia sigue siendo escasa o muy incierta. Los propios autores reconocen que algunos estudios excluidos podrían contener datos válidos, aunque no cumplían los estándares actuales de confiabilidad”.
¿Cuáles son las implicaciones para el mundo real?
“La principal implicación es que pacientes y profesionales de la medicina reproductiva deberían ser prudentes antes de incorporar tratamientos complementarios costosos o invasivos que no hayan demostrado claramente mejorar la probabilidad de tener un recién nacido vivo en casa. Los resultados no deben interpretarse como el final de la investigación en este campo. Algunos add-ons muestran señales prometedoras y podrían ser beneficiosos en determinados grupos de pacientes, pero se necesitan ensayos clínicos más grandes y rigurosos para determinar con precisión quién puede beneficiarse realmente de estas intervenciones.
Como especialista en reproducción, añadiría un matiz importante: la ausencia de evidencia sólida no siempre equivale a evidencia de ausencia de beneficio. En muchos casos, simplemente significa que todavía no disponemos de estudios suficientemente robustos para responder de forma definitiva a la pregunta”.