Francisco Domínguez

Francisco Domínguez
Cargo

Coordinador de Investigación en Fundación IVI y jefe del Grupo de Biología Reproductiva y Bioingeniería en Reproducción Humana Bioingenieria en IISLaFe

No hay pruebas suficientes de que la mayoría de los tratamientos complementarios de la fecundación in vitro mejoren la fertilidad

Una revisión sistemática con metaanálisis publicada en The Lancet Obstetrics, Gynaecology, & Women’s Health concluye que no hay evidencias suficientes de que la mayoría de los tratamientos complementarios de la fecundación in vitro (FIV) mejoren la fertilidad de las pacientes sometidas a este procedimiento. Algunas de estas técnicas se basan en introducir plasma rico en plaquetas en el útero o en los ovarios, hacer una infusión de lípidos en la sangre, administrar corticoesteroides o la prueba genética preimplantacional para detectar aneuploidías, es decir, alteraciones en el número de cromosomas. Según el estudio, que incluyó 85 ensayos clínicos, solo existen pruebas, aunque de baja calidad, que apuntan a un posible beneficio de tres tratamientos: EmbryoGlue –una forma de transferencia de embriones que contiene ácido hialurónico–, el raspado endometrial y la inyección intracitoplasmática de espermatozoides fisiológica –una técnica para seleccionar espermatozoides–.

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El ciclo menstrual depende de un ‘reloj’ interno

El ciclo ovárico está regulado por ritmos circadianos internos más que por procesos externos, según afirma un estudio publicado en Science Advances. Usando datos de ciclos menstruales de unas 3.000 mujeres en Europa y América del Norte, los autores agregan que la influencia del ciclo lunar en el ciclo menstrual de las mujeres es débil, pero significativa.  

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Reacciones: un estudio relaciona la exposición a metales pesados con el envejecimiento ovárico

Los metales pesados –incluidos el arsénico, el cadmio y el mercurio– podrían afectar negativamente a los ovarios de mujeres que se acercan a la menopausia, según afirma un estudio. Aquellas con altos niveles de metales en su orina presentaban niveles más bajos de la hormona antimülleriana, lo que indica una reserva ovárica disminuida –menor cantidad de ovocitos en los ovarios en comparación con otras mujeres de esa edad–. Los autores, cuyo estudio se publica en The Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism, usaron datos de orina de más de 500 mujeres en Estados Unidos hasta 10 años antes de su último período menstrual. 

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