Autor/es reacciones

Carlos Goicoechea García

Catedrático de Farmacología en la facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Rey Juan Carlos (Madrid)

El artículo viene a reforzar algo ya conocido, no solo por la sabiduría popular, sino desde la evidencia científica: es sabido que hay diferencias importantes en la respuesta del dolor entre las mujeres y los hombres, tanto en la parte sensorial como en la emocional. 

Se trata de un artículo de buena calidad, y que no solo describe la situación epidemiológica, sino que analiza las diferencias a nivel celular, molecular e inmunológico. 

El trabajo refuerza lo que se conoce desde mediados del siglo pasado, cuando se empieza a trabajar para estudiar las diferencias entre la respuesta del dolor en machos y hembras desde el punto de vista de la experimentación animal, y también entre hombres y mujeres desde el punto de vista de la experimentación clínica. Esas diferencias tienen que ver tanto con aspectos puramente sensoriales —como el umbral de respuesta del dolor y la tolerancia al dolor, que son más altos en el hombre que en la mujer—, como con diferencias emocionales relacionadas con aspectos de género, es decir, con el papel de la mujer y el hombre en la sociedad. 

Lo que supone es que no deberíamos tratar el dolor de forma genérica, sino en función del sexo de la persona (esto más relacionado con aspectos farmacológicos y fisioterápicos) y del género (en cuanto al abordaje psicológico). 

Aunque se sigue estudiando de forma cada vez más específica, aún no se ha dado, de forma consistente, el salto a la terapéutica. 

Las principales limitaciones de este estudio no tienen que ver con el artículo en sí mismo, sino con el propio concepto de dolor crónico. Es una patología que tiene un componente sensorial, pero también un componente emocional. Ese componente emocional varía mucho entre pacientes, ya sean hombres o mujeres. De hecho, debemos considerar que cada dolor es único, cada dolor es la expresión de una sensación tamizada por la emoción. Por lo tanto, no hay dolores realmente iguales. Por otro lado, en cuanto a la traslación al tratamiento de los pacientes con dolor, desde el punto de vista de la farmacología, los ensayos clínicos, aunque incluyen tanto a hombres como a mujeres, pocas veces hacen un estudio por separado de la respuesta al fármaco y hay pocos estudios que aborden un protocolo experimental separado por sexos.

ES