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"Hay que afinar los pronósticos meteorológicos": ciencia contra la desconfianza

Los modelos meteorológicos han mejorado mucho en las últimas décadas, pero nunca serán cien por cien precisos. Saber comunicar la incertidumbre y no alimentar la desconfianza de los ciudadanos sobre la fiabilidad de las predicciones es importante para no sembrar dudas sobre los sistemas de alerta ante próximas emergencias como la DANA que afectó a España estos últimos días.

aldea del fresno

Un hombre retira el lodo acumulado en su vivienda de Aldea del Fresno en Madrid, a causa de las fuertes lluvias registradas. Uno de los desaparecidos tras caer un coche la madrugada de este lunes al río Alberche a su paso por la localidad madrileña de Aldea de Fresno, un menor de 10 años, ha sido localizado con vida encaramado a un árbol, con hipotermia y golpes, informa Emergencias 112 Comunidad de Madrid. EFE/ Rodrigo Jiménez

En la mañana del lunes asistimos perplejos a algunas reacciones políticas sobre el evento meteorológico que, a lo largo del fin de semana y durante la mañana de ayer, dejó cantidades muy importantes de precipitación en extensas regiones de nuestro país. Entre otras declaraciones, se pedía afinar los pronósticos. 

En un contexto en el que la aparición de eventos extremos cada vez es más frecuente, donde existe una evidencia clara de una tendencia hacia una mayor concentración de la precipitación en gran parte de la península ibérica, resulta muy irresponsable abrir un debate estéril sobre la fiabilidad de las predicciones meteorológicas. Esta deriva puede motivar la desconfianza de los ciudadanos en la ciencia y en los conocimientos que están detrás de los pronósticos que mueven los avisos. De las conclusiones de este debate público va a depender que estas palabras no influyan y siembren la duda sobre el sistema de alertas ante emergencias en próximas ocasiones.  

La meteorología involucra la llamada “teoría del caos”, debido a la sensibilidad extrema a las condiciones iniciales de la modelización atmosférica. Las ecuaciones empleadas en ellos describen el movimiento de los fluidos, como el aire en la atmósfera, de manera no lineal y compleja. Pequeñas variaciones en las condiciones atmosféricas iniciales pueden conducir a resultados drásticamente distintos. Este fenómeno, conocido como el "efecto mariposa", hace que la predicción meteorológica, incluso en plazos cortos, sea un desafío. Ni las ecuaciones más detalladas consideran todas las variables (por falta de datos o por resolución del modelo). 

Los modelos han mejorado, pero no son perfectos 

A pesar de la complejidad, la predicción meteorológica ha mejorado en las últimas décadas. Eventos extremos como el de esta DANA, que deja grandes cantidades de precipitación, se dan casi todos los años en algún punto de la península ibérica, pero nunca han podido ser predichos con herramientas de la calidad actual. Así, eventos como el de Tous en 1982 en Valencia, con cantidades de precipitación que superaron los 600 l/m2, y que propició la rotura de un embalse e inundó una zona de una extensión similar a la ciudad de Madrid, fueron predichos entonces como mejor se pudo, dada la escasez de recursos y de que los modelos meteorológicos eran muy elementales. 

Pese a esta gran mejora y reducción del margen de error, este siempre va a estar ahí, en cualquier pronóstico, tendiendo a ser mayor cuanta más inestabilidad convectiva haya en la situación. Esto se debe a que estos fenómenos son los que mayor incertidumbre generan a la predicción del modelo dada su complejidad y resolución.  

Para el domingo día 3 de septiembre los principales modelos mostraban una predicción de intensas lluvias para la ciudad de Madrid y su área metropolitana. Sin embargo, finalmente la línea de tormentas se desplazó 50 km respecto a las principales estimaciones, cometiéndose un pequeño error espacial, pero no en la cantidad de precipitación predicha, como pudo comprobarse en las inundaciones ocurridas al oeste de la Comunidad de Madrid y Toledo. Los modelos probabilísticos incluso dieron cantidades medias de precipitación que superaban en algunas zonas del área metropolitana el umbral establecido para el aviso rojo.

La gráfica muestra cómo han mejorado los sistemas de predicción.
Figura 1: Variación en el tiempo de la precisión de modelización en las previsiones del ECMWF a tres, cinco y siete días vista. Concretamente se observan las medias móviles de 731 días de las correlaciones de anomalías de las previsiones a 500hPa para los hemisferios norte y sur extratropicales de las previsiones operativas realizadas entre el 1 de enero de 1981 y el 30 de junio de 2021. Fuente: WMO, Bulletin nº : Vol 70 (2) - 2021. Link: https://public.wmo.int/en/resources/bulletin/wmo-data-exchange-%E2%80%93-background-history-and-impact 

La importancia de las alertas por móvil 

Los meteorólogos sabemos bien que no se puede pensar en las consecuencias del pronóstico a la hora de hacerlo, puesto que esto llevaría a mayores equívocos y peores desenlaces. Es algo que ningún debate público puede cambiar. Por ello, los modelos meteorológicos continuarán mejorando en los próximos años, pero nunca tendrán el cien por cien de tasa de acierto.  

Por todo esto es necesario que, en el margen de horas entre el pronóstico y el momento donde debería producirse el evento esperado, exista una vigilancia a fondo del mismo. Esta puede hacerse con las herramientas existentes de monitorización en tiempo real (teledetección, satélites, radar y estaciones meteorológicas). Además, la propia vigilancia debe coordinarse con protección civil y con los estamentos involucrados, dando seguimiento al evento a través de un protocolo optimizado.  

De esta manera, a través de avisos de precisión como los que se enviaron por SMS por parte de protección civil se podría avisar más certeramente en función de la evolución del evento. Es algo muy común en EEUU con las tormentas severas, que llevan asociados fenómenos muy adversos como tornados y granizo muy grande, y adaptado a nuestro protocolo podría ser una herramienta muy útil. 

Por último, es de especial relevancia que la comunicación de la incertidumbre asociada a eventos extremos cumpla con el gran reto de lograr una percepción intuitiva de la incertidumbre probabilística en la ciudadanía. La importancia de comunicar la incertidumbre, conocer cómo interpretamos y razonamos el espacio y el tiempo de la incertidumbre se hace muy evidente en situaciones de emergencia.  

Sobre el/la autor/a: Dominic Royé

Climatólogo y responsable de Ciencias de datos en la Fundación para la Investigación del Clima (FIC)

Sobre el/la autor/a: Darío Redolat

Consultor en cambio climático y meteorología

Sobre el/la autor/a: Toni Rubio España

Consultor de cambio climático y meteorología

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