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Inmaculada Álvarez-Manzaneda Salcedo

Profesora permanente laboral en el departamento de Ecología de la Universidad de Granada

Los zoológicos deben actuar como agentes claves en materia de conservación. Sin embargo, el envejecimiento de los animales que los habitan es un problema que entorpece dicha labor. Muchos zoológicos actúan como reservorios de especies que se encuentra amenazadas en la naturaleza, además de ser claves para numerosas investigaciones y tareas educacionales. En este sentido, el artículo se enmarca en el debate actual sobre el papel de los zoológicos como proveedores de un servicio público de conservación, más allá de su función recreativa. Sin embargo, debido a que los animales en cautividad tienen a vivir más años que aquellos que se encuentran en libertad, debido a su éxito en el cuidado de los animales, el alto número de animales presentes en los zoológicos comienza a poner en riesgo su capacidad para albergar a nuevos. Por eso, en algunas ocasiones, se lleva a cabo el control de las poblaciones mediante medidas reproductivas como la castración o la segregación por sexos, lo que lleva a una pirámide invertida donde los individuos más longevos predominan, en detrimento de aquellos más jóvenes. El estudio demuestra que esta estrategia, aunque comprensible desde el punto de vista logístico y de bienestar individual, resulta problemática a largo plazo desde una perspectiva conservacionista. 

Este estudio aporta una gran evidencia basada en los datos de un total de 361 y 413 poblaciones de mamíferos de Norteamérica y Europa respectivamente, durante 53 años (1970 a 2023), con el objetivo de estudiar sus tendencias demográficas. Esto aporta una gran robustez al estudio, ya que un seguimiento de ese calibre es poco frecuente en estudios demográficos. El uso de una base de datos estandarizada a escala internacional (Species360) y el análisis consistente de múltiples grupos taxonómicos refuerzan la validez de los patrones observados. Se observa que a medida que avanza el tiempo la pirámide poblacional pasa a tener una forma de diamante, con un aumento en la edad media poblacional a lo largo del tiempo. Además, este cambio ocurre indistintamente del estado de conservación de la especie o de la estrategia conservacionista. Esto además se ve acelerado en Norteamérica, debido probablemente al menor tamaño de los zoológicos en aquella zona, aunque sí que se observa una forma de pirámide en años en los que se han llevado a cabo estrategias de conservación. Sin embargo, las predicciones que llevan a cabo los autores están basadas en escenarios teóricos y no se tiene en cuentan las causas de mortalidad, la información genética o la capacidad real de cada zoológico. 

Los autores no se limitan a exponer el problema, sino que aportan una amplia discusión acerca del manejo futuro. Observan una disminución en la reproducción, lo que lleva consigo la desaparición de distintas poblaciones estudiadas. Además, las tendencias históricas indican que en los zoológicos no han gestionado las especies según su prioridad en base a su estado de conservación. En consecuencia, las poblaciones envejecidas pierden capacidad de renovación y resiliencia, lo que pone en cuestión su papel como poblaciones autosostenibles dentro de los programas de conservación ex situ.  

Los autores señalan lo perjudicial que es que se eviten nacimientos sin tener en cuenta la necesidad del reemplazo reproductivo. Para que el papel de los zoológicos sea clave para la conservación de las especies, se debe tener en cuenta del fomento de la reproducción y la gestión de los animales mayores. Esto trae consigo la necesidad de ampliar el debate acerca de las estrategias que deban llevarse a cabo para alcanzar los objetivos conservacionistas, aun cuando estas estrategias puedan ser controvertidas. El mantenimiento de animales en cautividad requiere un propósito que trascienda la mera exhibición, apoyándose en objetivos claros de conservación y sostenibilidad poblacional. 

ES