Isabel Aguilar
Profesora titular de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad de Zaragoza
En este estudio publicado en Lancet se presentan los resultados de un metaanálisis de estudios publicados que analiza los efectos del ejercicio físico en la mortalidad. Para ello los autores han seleccionado y analizado los datos individuales de distintos estudios de seguimiento de Noruega, Suecia, UK y USA.
Los autores describen varios resultados de interés. El principal es que pequeños aumentos en la actividad física de tipo vigorosa o moderada parecen disminuir la mortalidad por todas las causas. Además, estudian para ellos dos posibles escenarios: uno de ‘alto riesgo’ en el que estudian el efecto de la actividad física en aquellos que menos ejercicio realizan, y que maximizaría el beneficio individual en las personas más inactivas; y otro escenario ‘poblacional’ en el que se actuaría sobre toda la población, salvo aquel 20 % más activo, y que tendría un mayor impacto en términos absolutos.
Este estudio refuerza la evidencia ya existente de los beneficios de la actividad física en la reducción de la mortalidad, enfatizando que cambios modestos y realistas pueden suponer importantes beneficios. Sin embargo, hay que tener en cuenta que estos estudios observacionales tienen numerosas limitaciones. Entre las principales se encuentra el hecho de que podrían existir otros factores no tenidos en cuenta por los autores que hayan confundido los resultados del estudio (existencia de lo que se conoce como ‘confusión residual’). Además, el estudio solo analiza mortalidad para todas las causas. Sería interesante su ampliación estudiando causas específicas de muerte y otros desenlaces, como la reducción de aparición de ciertas patologías o de discapacidad.