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Jesús Francisco García-Gavilán

Investigador en el grupo de Alimentación, Nutrición, Desarrollo y Salud Mental, departamento de Bioquímica y Biotecnología de la Universitat Rovira i Virgili

Este estudio mide por primera vez la textura y la composición de unos 300 potitos y pouches infantiles (las bolsitas con boquilla de los supermercados) vendidos en el Reino Unido y aporta, por primera vez, una medición objetiva de la textura, más allá de las descripciones en el envase de estos productos. Han observado que, dependiendo del producto, puede encontrarse una calidad nutricional diferente, algo ya señalado por nutricionistas y pediatras que desde hace tiempo alertan de que muchos alimentos infantiles comerciales contienen demasiada azúcar y poca densidad nutricional.   

La implicación práctica es, sobre todo, regulatoria. Los autores sugieren que muchos pouches se parecen más, en textura y composición, a un batido de fruta que a un alimento complementario y plantean que la regulación y el etiquetado deberían distinguir mejor entre 'alimento' y 'bebida'.  

Dicho esto, es un estudio transversal y descriptivo con sus limitaciones: los productos se escogieron en grandes supermercados del Reino Unido (por lo que no se puede extrapolar a otros países) y los datos nutricionales son escasos, apenas incluyen lo que indica la etiqueta comercial. Otro punto importante es que no han demostrado que los pouches causen caries, sobrepeso ni rechazo de los sólidos.  

Para las familias, el mensaje y la recomendación son que los pouches sean ocasionales, sobre todo en las primeras etapas de la vida, en las que se aprende a consumir sólidos y a masticar.

ES