Un análisis afirma que las bolsitas de comida para bebés con boquilla se parecen más a bebidas azucaradas o batidos que a alimentos nutritivos

Los alimentos infantiles comercializados en bolsitas con boquilla —destinados a complementar la ingesta nutricional a partir de los seis meses— suelen asemejarse más a bebidas azucaradas y batidos que a alimentos nutritivos, según revela un análisis de productos del Reino Unido publicado en la revista Archives of Disease in Childhood, del grupo BMJ. El análisis muestra que, a menudo, tienen un mayor contenido de azúcar y una menor densidad nutricional que la leche materna o la fórmula, además de carecer, con frecuencia, de la textura necesaria para ayudar a los bebés a aprender a comer alimentos sólidos.  

Reacciones

Jesús Francisco García-Gavilán - potitos

Jesús Francisco García-Gavilán

Investigador en el grupo de Alimentación, Nutrición, Desarrollo y Salud Mental, departamento de Bioquímica y Biotecnología de la Universitat Rovira i Virgili

Science Media Centre España

Este estudio mide por primera vez la textura y la composición de unos 300 potitos y pouches infantiles (las bolsitas con boquilla de los supermercados) vendidos en el Reino Unido y aporta, por primera vez, una medición objetiva de la textura, más allá de las descripciones en el envase de estos productos. Han observado que, dependiendo del producto, puede encontrarse una calidad nutricional diferente, algo ya señalado por nutricionistas y pediatras que desde hace tiempo alertan de que muchos alimentos infantiles comerciales contienen demasiada azúcar y poca densidad nutricional.   

La implicación práctica es, sobre todo, regulatoria. Los autores sugieren que muchos pouches se parecen más, en textura y composición, a un batido de fruta que a un alimento complementario y plantean que la regulación y el etiquetado deberían distinguir mejor entre 'alimento' y 'bebida'.  

Dicho esto, es un estudio transversal y descriptivo con sus limitaciones: los productos se escogieron en grandes supermercados del Reino Unido (por lo que no se puede extrapolar a otros países) y los datos nutricionales son escasos, apenas incluyen lo que indica la etiqueta comercial. Otro punto importante es que no han demostrado que los pouches causen caries, sobrepeso ni rechazo de los sólidos.  

Para las familias, el mensaje y la recomendación son que los pouches sean ocasionales, sobre todo en las primeras etapas de la vida, en las que se aprende a consumir sólidos y a masticar.

Declara no tener conflicto de interés
ES

Urrialde - potitos

Rafael Urrialde de Andrés

Académico numerario y vicepresidente de la Real Academia Europea de Doctores (RAED), y académico de honor de la Academia Española de Nutrición y Dietética (AEND)

Science Media Centre España

Es un estudio interesante, pero sorprende y mucho, situación que en muchos estudios científicos ocurre, que no está acotado el titular al lugar donde se ha realizado el trabajo de campo y se han seleccionado la muestra del estudio: Reino Unido. 

El titular del estudio debería, sí o sí, incluir el país donde se ha realizado, más en este trabajo donde se pide una regulación legislativa para los productos analizados. Esta es una gran limitación que los revisores en el proceso de revisión y aprobación de la publicación que deberían haber señalado como comentario mayor. 

En el caso de la Unión Europea, se tiene legislación al respecto (Reglamento (UE) no 609/2013 del Parlamento Europeo y del Consejo en lo que respecta a los requisitos específicos de composición e información aplicables a los preparados para lactantes y preparados de continuación, así como a los requisitos de información sobre los alimentos destinados a los lactantes y niños de corta edad, pero es más, en el caso español tenemos un Real Decreto 490/1998, de 27 de marzo, por el que se aprueba la Reglamentación técnico-sanitaria específica de los alimentos elaborados a base de cereales y alimentos infantiles para lactantes y niños de corta edad que contempla aspectos que no están incluidos en la el Reglamento de la UE, donde en el artículo punto 1 del apartado 2 del artículo 4 indica: "La edad a partir de la cual podrá consumirse el producto, teniendo en cuenta su composición, textura y otras propiedades particulares. La edad indicada será, como mínimo, de cuatro meses para cualquier producto. En los productos recomendados a partir de los cuatro meses, se podrá señalar que son adecuados a partir de dicha edad, salvo indicación en contra de una persona independiente y competente en medicina, nutrición o farmacia u otro profesional de la asistencia a madres y niños". 

Por lo tanto, están recomendados, según composición de frutas y cereales, para edad de + 4 meses, + 6 meses, + 8 meses y + 12 meses. Otro aspecto, para evitar problemas de atragantamiento, al igual que si se preparan en el hogar, es la textura y por generalidad, debe ser la más fina posible para alimentos que se consuman antes de los 12 meses de edad. No contienen azúcares, mención o declaración que debería ser obligatoria en el etiquetado en la UE y que todavía no está contemplada para todos los productos alimenticios. 

El contenido en azúcares proviene de las frutas, cereales o lácteos que componen estos productos alimenticios y que al estar triturados ya no son azúcares intrínsecos y son libres, pero al igual que si se hace o se prepara en el hogar, pero en el balance trituración/entero, para el consumidor al que va dirigido, debe ser triturado. Tampoco es comprensible en los límites de contenido en azúcares que comparen los de las frutas o cereales con los presentes en la leche, no tienen nada que ver ni por proceso de digestibilidad ni por componentes la lactosa con la fructosa, glucosa y/o sacarosa, esto hace, pero como con cualquier producto alimenticio que se incorpore en esa edad, que la introducción de estos alimentos a partir de los 4 meses, lo que se denominan alimentación complementaria o beikost, se deba introducir paulatinamente para poder detectar posibles alergias o intolerancias en el lactante, siendo el profesional de la pediatría el que debe supervisar la misma. 

Como conclusión, es un estudio que se debe referir por contenido y legislación exclusivamente a Reino Unido, y que en el riesgo/beneficio hay que contemplar el proceso de introducción de alimentación complementaria a partir de los cuatro meses y la textura es crítica, debiendo ser un alimento que sea de consumo complementario y no sustitutivo de la leche materna o de la leche de iniciación, así como del resto de la alimentación del lactante, máxime si se incorpora entre los cuatro y seis meses.

Conflictos de interés: “Desde marzo de 2020, no tengo ningún conflicto de interés porque no tengo relación contractual ni de ningún tipo con ninguna empresa alimentaria, ni de la transformación, ni de la distribución, ni farmacéutica. Solo he colaborado con Asociaciones de Consumidores, Academias y Sociedades Científicas o estoy como miembro de Comité Científico Asesor en algunas plataformas de información”. 

ES
Publicaciones
Texture and nutrient content of commercial baby foods supplied in spouted pouches, compared to other packaging
    • Revisado por pares
    • Artículo de investigación
    • Estudio observacional
Revista
Archives of Disease in Childhood
Autores

Garcia Al et al.

Tipo de estudio:
  • Revisado por pares
  • Artículo de investigación
  • Estudio observacional
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