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Jordi Bruna Escuer

Coordinador de la Unidad de Neurooncología del Institut d'Investigació Biomèdica de Bellvitge (IDIBELL) e investigador del Grupo de Neuroplasticidad y Regeneración de la Universitat Autònoma de Barcelona 

Es un muy buen trabajo que habrá requerido un gran esfuerzo, como en parte se refleja por el número de autores, y ha usado ingentes recursos para respaldar todo el experimental. Creo que vale la pena reportarlo. Sus conclusiones preclínicas creo yo que son relevantes, a pesar de potenciales críticas que se le pudieran hacer (pero ya ha pasado por un peer review en un journal exigente). Lo que no veo tan claro es su aplicabilidad clínica o cómo perfilarla en los contextos terapéuticos actuales.  

Puntos que a mí no me gustan: 

  1. No queda clara la distinción entre dormant cells y las premetastáticas, y la acción de la vía descrita y su modificación en las primeras es incierta. Esta consideración es importante a la hora de plantear la duración del tratamiento, si pierden la quiescencia y cuándo lo hagan, dependerá de esta vía. 
  2. Relacionado con esto, no es lo mismo una ventana biológica para el tratamiento que una ventana clínica identificable. 
  3. La situación de uso postquirúrgico no me convence, la RT postquirúrgica para evitar la recaída y su eficacia está ya más que probada y posicionada. Aquí no le veo utilidad ni desarrollo inmediato a este hallazgo, a pesar de ser uno de sus modelos. 
  4. No hay que olvidar que los tratamientos sistémicos conllevan toxicidad, en situaciones en las que igual el paciente está paucisintomático o asintomático por su enfermedad de base. Asimismo, se ha de ver si hay tolerabilidad si se ha de combinar con otro tratamiento para su tumor primario, por lo que cuándo y cómo prevenirlas con esta nueva aproximación es importante y obviamente, por el carácter mecanístico de esta investigación, no se ha abordado. 
  5. Siempre hay el riesgo de salto de modelos (más menos artefactuales, todos ellos), pero hay una pseudovalidación con muestra de paciente. A pesar de esto, vale la pena explorar clínicamente el hallazgo, siempre que se defina bien cuándo y en qué situaciones. 
  6. Tendría que quedar claro en la nota que los resultados proceden de modelos experimentales y muestras humanas cultivadas en laboratorio, no de pacientes tratados. No se pueden generar falsas expectativas a los pacientes en curso, queda desarrollo clínico relevante por delante antes de su posible aplicabilidad. La posibilidad de prevenir metástasis o resiembras sigue siendo una hipótesis clínica, que requieren ensayos, no una certeza. 
  7. En este sentido, evitaría afirmaciones exageradas como que las micrometástasis pueden ser eliminadas y que los fármacos acabaron con estas. Los experimentos muestran reducción de la carga metastásica, pero no prueban una erradicación completa y duradera. Utilizaría una expresión como 'reducen la viabilidad o la progresión de micrometástasis en modelos experimentales'. 
ES