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José Francisco Ruiz Fons

Científico titular del CSIC, miembro del Grupo de Investigación en Sanidad y Biotecnología (SaBio) del Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos (IREC), Universidad de Castilla-La Mancha

Este virus es conocido desde los años 60 del siglo XX en Nigeria y se ha detectado a posteriori en Japón y Sudáfrica, pero no se había detectado en Europa hasta este año (Alemania, Francia y Suiza) y nunca antes se había documentado una expansión geográfica como la que ha experimentado ahora.  

Es un orthobunyavirus que pertenece al serogrupo Simbu, específicamente al subclado B de este serogrupo de orthobunyavirus en el cual nunca se ha detectado antes, en base a mi conocimiento, ninguna infección en personas, aunque sí en animales (virus Akabane, por ejemplo). Los virólogos expertos no auguraban ningún riesgo para personas por este virus, pero dentro de este serogrupo Simbu hay varios virus, Oropuche, Madre de Dios, por ejemplo, que pertenecen al subclado A del serogrupo Simbu y que sí son infecciosos para humanos y causan problemas clínicos. Hasta donde sabemos, estos orthobunyavirus patógenos para humanos están muy restringidos al continente americano y en Europa lo único que se está haciendo es tratar de comprender en qué medida las especies de potenciales vectores autóctonas en Europa podrían ser vectores relevantes de estos virus. Los análisis de riesgo de introducción de estos virus indican un riesgo bajo, pero siempre puede haber casos importados que puedan ser vías relevantes de introducción si el virus encuentra vectores competentes para su replicación y transmisión en nuestro continente.    

Los bunyavirus son virus con un potencial mutagénico muy elevado (incluyen, por ejemplo, el virus de la fiebre hemorrágica de Crimea-Congo en el género Orthonairovirus), porque, al igual que el virus de la gripe, son virus cuyo genoma es de ARN y segmentado. En este caso, el genoma de estos virus tiene tres fragmentos. Así, aparte de las mutaciones usuales que suelen ocurrir en el tiempo por fallos en los ensamblajes de nucleótidos por mal funcionamiento de las polimerasas virales, estos virus pueden intercambiar grandes fragmentos de ARN entre sí (recombinación) e incluso intercambiar segmentos completos de su genoma al replicarse variantes diferentes en las mismas células de un vector u hospedador (reordenamiento).    

Desconozco cuáles son las evidencias de que el causante del caso clínico documentado en Francia haya sido el virus Shamonda. Podría ocurrir que la detección del virus no sea la causa de la enfermedad y la muerte del paciente (que presentaba otros problemas clínicos secundarios que podrían haber comprometido su capacidad inmunitaria), sino que simplemente se detecte presencia de genoma del virus por exposición a picadura de vectores infectados. El ECDC está investigando los riesgos para la salud pública para poder dar una respuesta.   

Es importante considerar que ya existen evidencias de recombinaciones entre virus Shamonda y otros orthobunyavirus con graves consecuencias clínicas en caballos en algunas zonas donde emergieron estos nuevos virus, por lo que no es descabellado pensar que este nuevo virus haya podido sufrir cambios que le faciliten la capacidad de infectar a personas y causarles problemas. Debemos esperar a tener más noticias para saber si puede tener algún impacto clínico, como conocer su genoma completo, los detalles del caso clínico humano, etc., pero el virus en sí está generando multitud de problemas clínicos en especies ganaderas, por lo que se está trabajando en él como virus emergente en Europa.    

En España ya tenemos este virus circulando en ganado, pero no tenemos aún evidencias claras de su expansión más que por las notificaciones ocasionales de problemas o detección en animales. Esto indica algo importante, que en España tenemos vectores competentes para este virus. La experiencia con el virus de Schmallenberg, también perteneciente al subclado B del serogrupo Simbu, fue que su expansión por toda Europa desde su primera detección en Alemania fue muy rápida, en cuestión de menos de un año. Es posible que el virus Shamonda, no necesariamente el virus que haya podido causar problemas clínicos en personas en Francia, esté ahora mismo expandiéndose por España porque es todavía estación de alta abundancia de Culicoides que no desaparecen de la mayor parte del territorio hasta finales de año. Seguramente tengamos pronto información derivada de estudios de vigilancia que nos indiquen dicha expansión, pero sería esperable que en 2027 el virus alcance casi todo el país, al menos, la España peninsular.    

Si se demostrase que el virus Shamonda que circula en animales tiene potencial de causar enfermedad en personas, esto tendría un gran impacto en las políticas sanitarias públicas. En el caso de que el impacto sea en solo un sector de la población con problemas inmunitarios, el impacto sería mucho menor que si fuese en personas perfectamente sanas. Controlar los Culicoides es extremadamente complejo, no solo por su diversidad sino por su amplia distribución y uso de ambientes naturales, rurales y urbanos. Sin embargo, existen medidas de control de estos insectos en ambientes donde se pueda inferir un riesgo y tenemos mucha información de dónde están estos vectores en España.

ES