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Josep Maria Suelves

Investigador del Behavioural Design Lab en el UOC eHealth Center, vocal de la junta directiva de la Sociedad de Salud Pública de Cataluña y de Baleares y vicepresidente del Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo

En primer lugar, limitar el tiempo que los menores dedican a participar en las redes sociales y, en general, a estar conectados con dispositivos móviles, puede ser un objetivo valioso desde el punto de vista de la salud, en la medida en que sabemos que ese tiempo es un tiempo que dedican a expensas de cosas tan importantes como el descanso o las actividades deportivas, por ejemplo. Sabemos también que estas redes contribuyen a propagar patrones de comportamiento alejados de la salud. El caso más extremo sería desde la invitación al suicidio hasta los trastornos a la conducta alimentaria y, eventualmente, los casos en los cuales alguien puede tener un aislamiento social como consecuencia de esta participación en las redes.  

Ahora bien, prohibir el acceso puede ser una medida difícil de ejecutar en tanto que no se garantice un control adecuado de ese acceso de los menores. Quiero decir que también está prohibido el acceso al tabaco y a las bebidas alcohólicas de los menores y, sin embargo, los menores de edad experimentan antes de los 18 años con el tabaco, con el alcohol y con los cigarrillos electrónicos. Entonces, si no se garantizan medidas que aseguren el cumplimiento de esa prohibición, podría ser una medida más cosmética que efectiva.  

Y, en segundo lugar, y muy importante, yo creo que, además de limitar su acceso, deberían hacerse cosas para garantizar que el diseño de este tipo de plataformas tecnológicas no sea un diseño cuyo objetivo principal sea justamente ese uso descontrolado. Como hemos hecho en el caso del tabaco, por ejemplo, reducir el atractivo puede ser tanto más importante que prohibir su consumo. 

Igual que hemos introducido medidas en el empaquetado de los paquetes de cigarrillos que los hacen menos atractivos o que hemos limitado el uso de aromas que sabemos que son especialmente atractivos para los más jóvenes que todavía no se han acostumbrado a fumar, garantizar que, de alguna manera, los responsables de estas redes sociales no las hagan excesivamente atractivas con medidas como el scroll infinito, podría ser más importante que la pura prohibición. 

ES