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Josep Maria Suelves

Investigador del Behavioural Design Lab en el UOC eHealth Center, vocal de la junta directiva de la Sociedad de Salud Pública de Cataluña y de Baleares y vicepresidente del Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo

Los efectos perjudiciales del tabaco sobre la salud están ampliamente demostrados. El uso y la exposición al tabaco causan cáncer y enfermedades cardiovasculares y respiratorias, responsables de la mayor parte de los siete millones de fallecimientos anuales atribuibles al tabaco en todo el mundo y las cerca de 60.000 muertes que se producen cada año en España. Paradójicamente, diferentes estudios observacionales han mostrado que, en comparación con las personas no fumadoras, quienes fuman parecen presentar una menor incidencia de enfermedad de Parkinson, sin que la causa de esta asociación haya podido ser claramente establecida. 

Aunque hay trabajos experimentales que indican que la nicotina podría tener efectos protectores sobre las neuronas dopaminérgicas que quizá explicarían cierta protección frente a la enfermedad de Parkinson, los estudios clínicos no han mostrado la eficacia de la nicotina en la prevención de esta enfermedad neurodegenerativa.  

En el estudio que acaba de publicarse, los autores plantearon la posibilidad de que fuera otro componente del humo del tabaco distinto a la nicotina, el monóxido de carbono, el que estuviera un efecto protector frente a la enfermedad de Parkinson. Para contrastar esa hipótesis, midieron los niveles de monóxido de carbono de más de medio millón de personas. Después de un seguimiento durante 12 años, se observó que las personas con valores de monóxido de carbono por encima de lo normal reunían porcentajes inferiores de casos de párkinson tanto si se trataba de fumadores expuestos a esa sustancia a través del humo de tabaco, como entre los no fumadores que habían estado expuestos a través del humo emitido por cocinas y chimeneas tradicionales en el hogar. 

Es importante recordar que estos hallazgos no significan un beneficio del uso de tabaco sobre la salud, ya que se sabe que la mitad de las personas que fuman habitualmente mueren por enfermedades causadas por ese consumo, ni desmienten las graves consecuencias sobre la salud que supone la exposición aguda o crónica a un gas tan tóxico como el monóxido de carbono. Sin embargo, y a pesar de las limitaciones metodológicas de los estudios observacionales, los resultados de este trabajo aportan datos para seguir investigando la etiología de enfermedades neurodegenerativas como el párkinson, que quizá ayudarán a mejorar su prevención y tratamiento.

ES