Cristina Linares
Investigadora científica y miembro del departamento de Cambio Climático, Salud y Medio Ambiente Urbano del Instituto de Salud Carlos III
Julio Díaz
Profesor de investigación y miembro del departamento de Cambio Climático, Salud y Medio Ambiente Urbano del Instituto de Salud Carlos III
Este estudio que se presenta viene a incidir en una realidad que cada se va haciendo más evidente y es que el calentamiento global y sus consecuencias tienen un marcado carácter transfronterizo.
El aumento en las concentraciones de ozono troposférico provocado por la emisión de sus precursores en las ciudades por el tráfico y en la producción de energía, las altas temperaturas y los propios incendios forestales, con sus emisiones de compuestos orgánicos volátiles, están haciendo que la exposición de la población a este contaminante secundario sea cada vez mayor. Estos incendios forestales, cuyo humo puede llegar a cientos de kilómetros del foco del incendio, también transportan partículas materiales cuyo impacto en la salud es más perjudicial que el de las partículas emitidas en los ambientes urbanos.
En numerosas ocasiones, además de las olas de calor y de los incendios forestales, hay que añadir las emisiones de material de origen desértico. Estas no solo deterioran la calidad del aire por el aumento de las concentraciones en el aire estas partículas, sino que se ha demostrado también su relación con el aumento de otros contaminantes como el dióxido de nitrógeno o el propio ozono.
Por tanto, estamos ante un problema cuya incidencia en salud no se circunscribe únicamente a las altas temperaturas en olas de calor, sino que también abarca al impacto de la contaminación atmosférica cuyo efecto en la salud, en algunas circunstancias, puede ser superior al de la propia temperatura.
Es evidente que la respuesta desde la salud pública para minimizar el impacto en la población no debe ceñirse a actuaciones dirigidas a uno de estos factores, sino que deben ser planes integradores, que articulen medidas de protección para la salud de la población vinculadas con el calor y con la contaminación en su conjunto. El carácter transfronterizo de los problemas de contaminación de origen natural aquí abordados no exime de las actuaciones de carácter local, por parte de las administraciones correspondientes, dirigidas a reducir emisiones de origen antrópico.