Autor/es reacciones

María José Sanz

Directora del BC3 (Centro Vasco de Investigación sobre Cambio Climático)

La investigación se basa en conjuntos de datos internacionales sólidos y reconocidos, como el reanálisis ERA5 del ECMWF y datos climáticos de la NOAA. Los resultados encajan con la evidencia global de que el cambio climático está provocando condiciones meteorológicas que propician incendios cada vez más extremos en diversas partes del mundo. Confirma las tendencias de que las sequías y olas de calor amplifican el riesgo. Además, amplía el conocimiento existente, al vincular directamente la variabilidad interanual del riesgo de incendios en el sur de Europa con patrones climáticos a gran escala, concretamente, la Oscilación del Atlántico Norte (NAO) y El Niño-Oscilación del Sur (ENSO).

Aunque los propios investigadores señalan algunas limitaciones debidas a la falta de armonización de los datos, a la dependencia de los métodos de análisis utilizados y a la incertidumbre en la capacidad de los modelos climáticos actuales para predecir futuros cambios, los datos sí que nos indican que hay un cambio en el régimen de los incendios en los últimos años que requiere de nuevas estrategias que incluyan prevención. Además, se necesita ahondar en nuevos sistemas predictivos. Así mismo, el estudio pone de manifiesto la necesidad de datos fiables e interoperables.

Las implicaciones son críticas, ya que la península ibérica, y especialmente España, es la región más gravemente afectada, acumulando un alto porcentaje del área quemada en el sur de Europa en la catastrófica temporada de 2025 y las tendencias que se observan en 2026.

ES