Marian Berihuete-Azorín
El uso de sustancias psicoactivas y/o medicinales ha acompañado a los seres humanos desde hace milenios. Es un tema que genera mucho interés y atención en la sociedad actual porque nos permite conectar fuertemente con el pasado. Por poner un ejemplo, en las sociedades occidentales, el consumo de alcohol, tabaco y otras sustancias psicoactivas sigue estando a menudo asociado a algunos ritos, ceremonias o actividades de significación social.
La principal novedad es la integración de dos líneas de evidencia: las huellas visibles dejadas en los dientes y el análisis bioquímico de estos, para plantear la hipótesis de que el masticado de nueces de betel, práctica aún extendida en el sureste asiático, fuese un uso medicinal o recreacional.
Si se confirma la propuesta de este estudio, la evidencia presentada adelantaría el consumo de las nueces de betel en el sureste asiático en varios miles de años, ya que el individuo más antiguo está datado entre 25.000 y 16.000 años antes del presente. Es un dato que va más allá de la importancia para la región y la especie consumida en concreto, ya que mejora nuestro entendimiento de la compleja y variada relación de las sociedades cazadoras-recolectoras con las plantas y el entorno en el que vivían.
Finalmente, este estrecho contacto durante milenios, habría llevado a la domesticación de las nueces de betel y propiciado así la pervivencia de esta costumbre hasta nuestros días.