Hallan las que podrían ser las pruebas más antiguas del consumo de drogas por parte de recolectores preagrícolas
Un estudio publicado en Science Advances sugiere que el uso de la nuez de betel como droga tiene orígenes más antiguos de lo que se suponía anteriormente. Restos óseos de dos cazadores-recolectores preagrícolas —datados entre hace 25.000 y 16.000 años —, de Sulawesi (Indonesia), presentan una patología dental asociada al consumo de estas nueces enteras. Considerada una de las drogas más antiguas conocidas del mundo, cuando se consume esta nuez libera arecolina, el principal alcaloide neuroactivo del vegetal. Según la investigación, es posible que la única motivación de su uso por parte de los cazadores-recolectores no fuese solo como droga, sino también por sus propiedades analgésicas y digestivas.
Elisa Guerra - droga preagrícola
Elisa Guerra
El estudio de Brumm et al. proporciona una evidencia directa de la antigüedad del consumo de drogas, gracias a los datos aportados por análisis químicos mediante LC/MS de piezas dentales de dos individuos prehistóricos de Indonesia, uno de ellos de cronología pleistocénica. En concreto, se ha detectado arecolina, un alcaloide presente en la nuez de betel. Esta planta es un estimulante natural ampliamente consumido en la actualidad en un vasto territorio que se extiende desde el sudeste asiático y el Pacífico sur hasta África oriental.
Estos resultados no solo representan el documento más antiguo sobre el uso de vegetales psicoactivos del que se tiene constancia por el momento a nivel mundial, sino que además demuestran que el consumo de betel es una tradición milenaria que se remonta a la Prehistoria y que ya grupos cazadores-recolectores, mucho antes de la implantación en la zona de la economía de producción, descubrieron las propiedades psicoactivas de las nueces de Areca y las explotaron con diversos fines.
Marian Berihuete-Azorín - droga preagrícola
Marian Berihuete-Azorín
El uso de sustancias psicoactivas y/o medicinales ha acompañado a los seres humanos desde hace milenios. Es un tema que genera mucho interés y atención en la sociedad actual porque nos permite conectar fuertemente con el pasado. Por poner un ejemplo, en las sociedades occidentales, el consumo de alcohol, tabaco y otras sustancias psicoactivas sigue estando a menudo asociado a algunos ritos, ceremonias o actividades de significación social.
La principal novedad es la integración de dos líneas de evidencia: las huellas visibles dejadas en los dientes y el análisis bioquímico de estos, para plantear la hipótesis de que el masticado de nueces de betel, práctica aún extendida en el sureste asiático, fuese un uso medicinal o recreacional.
Si se confirma la propuesta de este estudio, la evidencia presentada adelantaría el consumo de las nueces de betel en el sureste asiático en varios miles de años, ya que el individuo más antiguo está datado entre 25.000 y 16.000 años antes del presente. Es un dato que va más allá de la importancia para la región y la especie consumida en concreto, ya que mejora nuestro entendimiento de la compleja y variada relación de las sociedades cazadoras-recolectoras con las plantas y el entorno en el que vivían.
Finalmente, este estrecho contacto durante milenios, habría llevado a la domesticación de las nueces de betel y propiciado así la pervivencia de esta costumbre hasta nuestros días.
- Artículo de investigación
- Revisado por pares
Brumm et al.
- Artículo de investigación
- Revisado por pares