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Nicolás Villanueva Martínez

Investigador posdoctoral en el Instituto Universitario Mixto de la Energía y Eficiencia de los Recursos de Aragón (ENERGAIA - UNIZAR)

Este informe viene a confirmar y ampliar información que ya se conocía parcialmente sobre el gran talón de Aquiles de la transición energética: la dependencia excesiva de los minerales y los impactos ambientales asociados a su extracción y refinamiento. La transición energética es necesaria y urgente, pero, hoy en día, el modelo extractivista fomenta obtener las materias primas al menor costo posible, lo que ha resultado en zonas de sacrificio, generalmente en el sur global.

Urge que los países que consumen en mayor cantidad los productos finales que utilizan estas materias primas formen parte de implementar soluciones para que la extracción de los recursos sea más sostenible a nivel social y ambiental. Esto requiere incorporar perspectivas de Análisis de Ciclo de Vida (ACV) a los productos, para que los impactos al inicio de la cadena de producción se vean reflejados en el precio final (a modo de impuestos, por ejemplo, que luego se pueden usar para reparaciones a las comunidades afectadas). En Europa, el Reglamento de Ecodiseño de Productos Sostenibles (ESPR) apunta en este sentido, aunque no es suficiente.

Otra discusión que debe realizarse a nivel de sociedad es dónde abrir minas. En Europa existen yacimientos de algunos minerales críticos, por ejemplo, de espodumeno (mineral que contiene litio) en España. Extraer estos recursos permitiría reducir los impactos ambientales y sociales globales (la legislación ambiental europea es, en general, más exigente que la de los países del sur global) y ganar independencia estratégica en las cadenas de suministro, pero tendría costos sociales y ambientales importantes del continente.

ES