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Paolo G. Nuciforo

Jefe del grupo de Oncología Molecular en el Instituto de Oncología Vall d´Hebron (Barcelona)

El trabajo es globalmente de buena calidad. También el tema es clínicamente relevante, ya que poder diagnosticar un cáncer desde un análisis de muestra de saliva utilizando marcadores microbianos sería un gran avance.  

El concepto no es del todo novedoso (en páncreas, sobre todo, hay publicaciones donde se encuentran firmas microbianas asociadas a cáncer). Quizás la parte más novedosa de esta publicación es el índice MF [del inglés mouth to feces, de boca a heces] derivado del análisis intrapaciente de muestras de saliva y heces. Ese índice se basa en la presencia de secuencias bacterianas comunes entre los dos tipos de muestras (lo que indica una posible transmisibilidad) más que sobre la abundancia relativa en general (lo que hacen la mayoría de los estudios). Los resultados sobre su utilidad diagnóstica en cáncer colorrectal son prometedores (la sensibilidad es superior a la de la prueba de sangre oculta en heces) pero requieren una validación independiente, ya que la cohorte donde se examina la prueba de sangre oculta en heces es muy pequeña. Los resultados en cáncer de estómago son menos robustos cuando se validan en cohortes independientes.   

Sin embargo, hay muchas limitaciones. La primera y más importante es que la metodología de análisis (16S gene sequencing) no permite llegar a clasificar con precisión las bacterias a nivel de especie y cepa. Es decir que, aunque los autores identifican las mismas secuencias bacterianas en las dos muestras (saliva y heces del mismo paciente) —y con eso generan el índice MF—, eso no necesariamente indica que la misma cepa bacteriana haya "viajado" desde la boca a intestino. Para saberlo se necesitaría más profundidad de secuenciación. Segundo, los resultados no permiten establecer causalidad (¿Estas bacterias que viajan desde la boca al intestino hacen algo una vez que están allí? ¿Ayudan al tumor a crecer?), y por tanto no permiten valorar posibles intervenciones terapéuticas que reduzcan el flujo boca-a-intestino de estas bacterias o promuevan el de otras más beneficiosas. Y, claramente, se necesita un estudio clínico prospectivo para validar el índice MF como test diagnóstico

ES