Autor/es reacciones

María Paz Prendes Espinosa

Catedrática de Tecnología Educativa

La nota de prensa creo que resume bien las principales ideas del estudio, pero han de interpretarse en el contexto de este estudio y no generalizar ni interpretar que esto es definitivo. En relación con este tema, encontramos muchos estudios y no todos coincidentes, por lo que tal y como los propios autores reconocen, los resultados deben ser analizados con cautela.   

Es un estudio cuantitativo con una muestra muy amplia (más de 5.000 estudiantes de Lombardía, en Italia), lo cual es su principal valía. No obstante, se aplica un cuestionario retrospectivo. Eso significa que se recaba información del pasado a los informantes, en este caso adolescentes, con todos los sesgos que esto puede suponer al estar condicionados los resultados por el recuerdo. Es llamativo que el cuestionario se ha elaborado para esta investigación (ad hoc) y no se explica cómo se ha validado ni se aportan datos sobre ello (estadísticos de validez y fiabilidad), aspectos básicos en cualquier investigación rigurosa en ciencias sociales. Por tanto, la solidez de los datos viene respaldada por la amplitud de la muestra (que dicen que es representativa), pero el propio diseño puede introducir elementos que supongan sesgos en los resultados y le resten validez. Además, resulta curioso que han estudiado solo tres asignaturas (no queda claro por qué esas tres y no otras) y se muestra que el uso de redes sociales influye únicamente en dos de ellas (italiano y matemáticas), pero no en la tercera (inglés). 

Las redes sociales han suscitado interés desde que llegaron a nuestras vidas y han sido objeto de numerosas investigaciones, pero repentinamente se han convertido en el centro del debate político sobre los adolescentes y su uso de tecnologías digitales. Este trabajo, sin duda interesante, obvia muchos aspectos que no pueden dejarse de lado cuando analizamos las consecuencias de las redes sociales, pues la relación causal exclusiva entre el factor de uso de redes sociales y sus consecuencias en el rendimiento académico es difícilmente asumible. ¿No influye el contexto familiar? ¿Y el social? ¿No influyen los grupos de amigos? ¿Y los rasgos de personalidad de los adolescentes? ¿No influye el estatus socioecononómico? Y muchos etcéteras que se podrían añadir. En un tema de tal complejidad, además de que no se debe simplificar, hay también investigaciones que demuestran la utilidad de las redes sociales para promover la comunicación, las relaciones sociales o incluso como herramientas en tareas académicas integradas en las ecologías de aprendizaje de los estudiantes.  

La principal limitación puede derivarse del cuestionario, que recoge datos de autopercepción del pasado de los estudiantes encuestados. ¿Un adolescente recuerda con exactitud cuánto tiempo y para qué usaba el móvil cuando iba a Primaria? ¿Nos lo va a contar de forma precisa y fiable? En este tipo de investigaciones resulta útil combinar la recogida de datos con otras técnicas cualitativas en un tipo de diseño mixto de investigación, de tal forma que se pueda triangular la información. Es muy limitado recoger datos exclusivamente con un cuestionario en el que además un adolescente tiene que recordar y contar qué hacía cuando era un niño.  

La principal implicación es que las redes sociales forman parte de nuestra realidad desde temprana edad y este estudio viene a confirmarlo. Ante esta situación, negar el uso de tecnologías no va a resolver los problemas asociados a estas. Más bien al contrario, debe promoverse una educación adaptada al contexto real en el que vivimos, hay que formar y educar para saber afrontar el uso de tecnologías. En una sociedad digitalizada y en la era de la inteligencia artificial, no solo nos tenemos que preocupar por las redes sociales, sino por la tecnología en general. Y esta preocupación debe conducirnos a fortalecer nuestro sistema educativo para que pueda responder a esta necesidad de formación en competencia digital, entendiendo que la competencia digital va mucho más allá de conocimientos técnicos, pues supone el uso responsable, seguro, crítico y ético de las tecnologías y por ende también de las redes sociales. Si queremos proteger a nuestros adolescentes de los potenciales riesgos de las tecnologías, debemos prepararlos para vivir en una sociedad con tecnologías.

ES