Pedro Ignacio Arcos González
Epidemiólogo y director de la Unidad de Investigación en Emergencia y Desastre de la Universidad de Oviedo
Valoración general
"Hay un riesgo un riesgo potencial para la salud pública local, pero su magnitud y naturaleza permanecen aún desconocidos, a pesar de las tres semanas transcurridas, por la ausencia de datos oficiales completos y unas valoraciones adecuadas.
La entrada de un número elevado de personas cuya situación epidemiológica es desconocida y mantenida por semanas en condiciones de hacinamiento en calles, playas, asentamientos improvisados y centros de acogida saturados, con deficiencias graves de higiene, agua potable, saneamiento y acceso a servicios básicos aumenta la 'reserva mínima de susceptibles' frente a determinados procesos transmisibles que es uno de los elementos que facilitan la aparición de brotes.
El riesgo principal no es tanto que los migrantes traigan enfermedades 'exóticas' de forma masiva y automática, sino las condiciones de vida e higiene tras la llegada, y dificultad para hacer seguimiento sanitario favorezcan el aumento de enfermedades gastrointestinales bacterianas, víricas y parasitarias de transmisión fecal-oral, así como de infecciones cutáneas y parasitarias como la escabiosis o impétigo, así como de enfermedades transmisibles respiratorias, especialmente, tuberculosis.
La probabilidad de brotes entre los migrantes que comparten espacios es moderada-alta, aunque el riesgo de transmisión a la población general de Ceuta es bajo, pero no nulo (especialmente, para personal sanitario, de seguridad o de ayuda humanitaria).
También hay un riesgo de saturación del sistema sanitario y de las urgencias, que puede retrasar la atención a la población local y generar fatiga del personal.
Para la población residente de Ceuta el riesgo es medio-bajo siempre que se mantengan los circuitos diferenciados de atención sanitaria, la vigilancia epidemiológica reforzada y las medidas de control. La transmisión comunitaria amplia de enfermedades graves es poco probable a corto plazo, pero no imposible si hay contactos estrechos o fallos en el control.
El resumen contextual es que sí existe un riesgo real para la salud pública, centrado, sobre todo, en las consecuencias del hacinamiento e insalubridad de los migrantes, más que en una importación masiva de patógenos desconocidos. La magnitud del riesgo real dependerá, en gran medida, de cuánto tiempo se mantengan las condiciones precarias y de la eficacia de la respuesta sanitaria y de acogida".
¿Cuáles son las recomendaciones básicas ante una situación de este tipo?
"Las prioridades:
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Identificar a todos los migrantes (sin ello es imposible continuar con el proceso de atención sanitaria, ni hacer una vigilancia epidemiológica adecuada) y comprobar su estado de salud y perfil epidemiológico de riesgo (incluido su estado vacunal).
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Reforzar la vigilancia epidemiológica en la ciudad, tanto entre los migrantes como entre la población local.
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Asegurar condiciones de alimentación, refugio, higiene y saneamiento, así como asistencia sanitaria adecuadas”.
¿Qué tipo de medidas hay que llevar a cabo con la población migrante?
"Identificar a todos los migrantes y comprobar su estado de salud y perfil epidemiológico de riesgo y asegurar condiciones de alimentación, refugio, higiene y saneamiento, así como vacunación y asistencia sanitaria adecuadas".
¿Hace falta alguna medida especial en relación con los habitantes de Ceuta?
"Reforzar la vigilancia epidemiológica y asegurar que pueden acceder como antes a los servicios sanitarios".
Para enfermedades en las que haya que hacer un rastreo de contactos, ¿cómo puede hacerse teniendo en cuenta que vienen de otros países (algunos en conflicto)?
"Hay que comprobar su estado de salud y su perfil epidemiológico de riesgo (incluido su estado vacunal) uno por uno y considerar el perfil epidemiológico del país de origen".
¿El confinamiento está indicado en algún caso?
"No, por el momento".