Juli Peretó
Catedrático de Bioquímica y Biología Molecular en la Universidad de Valencia
El grupo de Gabaldón publica un estudio robusto, con un gran número de datos y unos métodos filogenómicos avanzados, que permite reconstruir el proteoma del último antepasado común de los eucariotas (LECA), así como analizar las contribuciones de otros linajes a su genoma quimérico.
Más allá de las aportaciones de los dos socios ampliamente reconocidos en el origen de la célula eucariota (una arquea antepasada de las actuales Asgard y una alfa-proteobacteria, la precursora de la mitocondria), debió de haber muchas otras transferencias horizontales de genes desde bacterias y virus en el camino de construcción del genoma de LECA. Los autores identifican al menos dos oleadas de transferencias genéticas hacia el huésped arqueano, antes de la emergencia de la mitocondria.
Además, este estudio aporta hipótesis sobre el contexto ecológico de los tapetes microbianos en el que se debieron producir estos encuentros que resultaron en la complejidad eucariótica.
Las contribuciones de Gabaldón y sus colegas refuerzan la idea de que la eucariogénesis siguió un modo evolutivo genéticamente mestizo (mucho más complejo que el encuentro binario arquea-bacteria) marcado por un tempo dilatado, coherente con sus ideas anteriores sobre un origen tardío de la mitocondria.