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Pilar Brufau

Investigadora y profesora titular en el departamento de Ciencia y Tecnología de Materiales y Fluidos de la Universidad de Zaragoza

La Organización Meteorológica Mundial presenta en este informe el estado de las masas de agua en 2025 en todo su ciclo de vida. Los datos que presentan, recogidos de fuentes de confianza, muestran que el caudal en los ríos en ese año fue extremadamente bajo en general, lo que conduciría a un periodo extremadamente seco. Por otro lado, también informa de episodios de precipitación extrema en periodos cortos de tiempo. Este comportamiento nos invita a reflexionar acerca de la alteración que estamos viviendo en el ciclo del agua durante los últimos años. 

En España, la disminución de la precipitación en algunas regiones debe interpretarse como una anomalía respecto al comportamiento habitual, que no influye directamente en la capacidad de los embalses. Lo esencial es saber gestionar bien el volumen de agua que se almacena en estos embalses para asegurar la gestión de eventos extremos, las necesidades de la agricultura o la planificación anual hidrológica. Adicionalmente, indica que las reservas hídricas más lentas, constituidas por aguas subterráneas, pérdida de agua en glaciares y nieve, en el pasado han actuado como una vía de recuperación para las épocas más secas, con las que cada vez se podrá contar menos, ya que también presentan una tendencia decreciente en los últimos años.

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