Autor/es reacciones

Raúl Ramos

Catedrático de Economía Aplicada de la Universitat de Barcelona 

El estudio se basa en un conjunto muy amplio de datos procedentes de 100 experimentos en los que se analiza la reacción de los encuestados ante perfiles ficticios de inmigrantes con atributos asignados aleatoriamente. En concreto, se examinan las respuestas de más de 140.000 personas de 36 países y se considera un número muy amplio de características de los inmigrantes. A partir de esta base de datos, el valor añadido del trabajo consiste en identificar qué atributos influyen más en el grado de aceptación de la ciudadanía, controlando también por las características de los encuestados. Los resultados confirman algo que ya apuntaba la literatura previa: los factores económicos, culturales, legales y humanitarios son claramente relevantes para entender las actitudes hacia la inmigración.

Ahora bien, conviene interpretar los resultados con cautela. El estudio mide preferencias declaradas en contextos experimentales, a partir de perfiles simplificados, y no debe leerse como comportamientos reales ante inmigrantes. Además, la muestra de países está formada mayoritariamente por países del norte global, por lo que no pueden extraerse conclusiones válidas para cualquier contexto. También existe evidencia de que las preferencias han ido cambiando a lo largo del tiempo y los estudios más recientes apuntan a una mayor aceptación de los inmigrantes cualificados, lo que reforzaría la idea de que los factores económicos están ganando peso. En este sentido, otro mérito del estudio es que abre nuevas líneas de investigación para identificar mejor los cambios que se están produciendo y los mecanismos que los explican.

En síntesis, el trabajo es relevante porque ayuda a entender cómo se construyen determinadas percepciones sociales sobre la inmigración, pero, en mi opinión, no justifica convertir esas preferencias en criterios normativos de política migratoria.

ES