Rocío Núñez Calonge
Directora científica del Grupo UR Internacional y coordinadora del Grupo de Ética de la Sociedad Española de Fertilidad
Este estudio proporciona una evaluación exhaustiva y metodológicamente rigurosa de la evidencia disponible sobre diez de los tratamientos complementarios (add-ons) más utilizados en los tratamientos de fecundación in vitro. Para la mayoría de estos tratamientos no existe actualmente evidencia sólida de que mejoren los resultados reproductivos, como la probabilidad de embarazo o la tasa de nacidos vivos, mientras que para algunos de ellos los posibles beneficios siguen siendo inciertos y requieren estudios adicionales de mayor calidad.
Una de las principales fortalezas de esta investigación es el enfoque utilizado por los autores. No se limitaron a combinar los resultados de los ensayos disponibles, sino que realizaron una evaluación crítica de la calidad y fiabilidad de los estudios incluidos, analizando el riesgo de sesgo y la certeza de la evidencia mediante herramientas reconocidas. Además, la exclusión de estudios con problemas importantes de confiabilidad permite ofrecer una estimación más conservadora y probablemente más realista del efecto de estos tratamientos.
Los resultados son coherentes con la evidencia acumulada en los últimos años, que ha mostrado que muchos tratamientos complementarios de FIV se han incorporado a la práctica clínica antes de disponer de pruebas suficientes que demuestren su eficacia y seguridad. Aunque algunos pueden tener un papel en situaciones concretas o en determinados subgrupos de pacientes, su uso generalizado no está respaldado por evidencia de alta calidad.
Como señalan los propios autores, el estudio también presenta algunas limitaciones, entre ellas, la posibilidad de que determinados ensayos excluidos por criterios de confiabilidad pudieran contener información válida. Además, para algunos complementos la escasez de estudios disponibles dificulta establecer conclusiones definitivas.
Desde una perspectiva clínica y de atención al paciente, este trabajo tiene importantes implicaciones. En un ámbito como la reproducción asistida, donde los pacientes suelen afrontar una elevada carga emocional y económica, es fundamental que cualquier tratamiento adicional se ofrezca con una información clara y equilibrada sobre sus beneficios potenciales, sus riesgos y el grado de incertidumbre existente. La incorporación de nuevos tratamientos complementarios debería estar guiada por evidencia científica sólida y, cuando esta sea insuficiente, considerarse preferentemente dentro de protocolos de investigación bien diseñados.