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Xavier Rodó

Profesor de investigación ICREA y responsable del programa Clima y Salud de ISGlobal

"El informe refleja, como viene siendo, por desgracia, habitual, que nuestro planeta está dando signos claros y evidentes de un cambio climático que se está acelerando. Los indicadores son múltiples y, por desgracia, coincidentes, sin valores de indicadores contradictorios, por lo que la importancia del informe radica, más que en un valor puntual, en la sinergia de muchos indicadores alineados. 

Copernicus es ahora mismo, y debido a la interrupción de muchos programas en la NOAA, [National Oceanic and Atmospheric Administration] americana, la mejor herramienta que el mundo tiene para alertar objetiva y científicamente del cambio climático global y regional. El grado de fiabilidad es máximo, tanto por las metodologías aplicadas como por las instituciones académicas y científicas que están a cargo del programa en el centro europeo ECMWF”.   

¿Cómo encaja con la evidencia que ya se conocía y qué implicaciones podría tener?  

“Por desgracia, demasiado bien. Ya hace unos cuantos años que todos los indicadores se han alineado en la dirección de indicar que estamos inmersos en una espiral de calentamiento global, cuyos efectos globales/regionales/locales aún estamos comenzando a comprender. De hecho, el detalle de que el 2025 sea el tercer año más cálido de todos los registrados históricamente desde que hay medidas instrumentales es solamente una anécdota, sobre todo viendo que solo ha sido 0,1 grados °C más 'frío' que el segundo (2023) y porque tanto en ese año como en 2024 (el más cálido por 0,13 décimas de grado) se dio un Niño intenso. Por contra, este 2025 hemos tenido condiciones frías en las aguas superficiales del Pacífico correspondientes a un evento de La Niña, que conocemos que tiene como efecto un relativo enfriamiento climático que es solo temporal. Sin eso, este año claramente hubiera sido el más cálido o el segundo, sin dudas. 

El hecho de que se supere en una media de tres años, por primera vez, el umbral de 1,5 grados °C que marcaba el Acuerdo de París es una mala noticia, no tanto por su valor en sí, porque se trata de un límite aproximado, sino por la clara tendencia ascendente que marca. Además, está la observación conjunta de la covariación del hielo marino en los dos polos, de por sí muy relevante. 

Los próximos años y, en particular, la próxima década van a ser claves para conocer más claramente cuál es ese valor real de sensibilidad climática terrestre, es decir, cuál es el grado de calentamiento por unidad de CO2 emitida. En consecuencia, también vamos a conocer mejor qué tipo de respuestas se van a producir a nivel de los diferentes compartimentos del sistema climático individualmente y en cascada, y veremos mejor los impactos y efectos de estos cambios en el clima planetario”.  

¿Hay limitaciones importantes que haya que tener en cuenta?  

“Al tratarse de los mejores datos disponibles, obtenidos con los mejores sistemas de monitorización del planeta, tenemos que admitir que, aunque las conclusiones que se pueden extraer están siempre sujetas a un margen de error e incertidumbre (nunca podremos muestrear 'perfectamente' el planeta), ahora mismo constituyen unos datos extremadamente fiables de cuál es el estado del clima y de sus cambios".

ES