Daniel Sanabria Lucena
Catedrático en la Universidad de Granada (UGR), profesor en el Máster de Investigación en Actividad Física y Deporte de la UGR y director del grupo de investigación “Cerebro y Cognición humana” en el Centro de Investigación Mente, Cerebro y Comportamiento (CIMCYC)
El artículo es de buena calidad, con un diseño experimental adecuado. Un aspecto destacable es que proporcionan un enlace a un repositorio donde están los datos del estudio, lo que habla de la transparencia de la investigación y los investigadores, y facilita la reproducibilidad de los resultados.
Va en la línea de estudios previos que ven cambios a nivel cerebral tras el ejercicio, en ratas. Es un estudio más que aborda una pregunta concreta en relación al efecto del ejercicio, tanto puntual como repetido a lo largo de varios días, en células concretas del cerebro de los ratones.
No considero que sea un descubrimiento que conlleve un punto de inflexión en la investigación, sino más bien un estudio de tipo incremental, que no quiere decir que no sea relevante, al contrario. El conocimiento científico es acumulativo, y esto supone un paso más en la comprensión de la adaptación cerebral a las demandas físicas/metabólicas del ejercicio. Los modelos animales son útiles en los primeros pasos de la investigación, dada la dificultad de estudiar el cerebro humano y obtener evidencia causal.
No soy experto en investigación animal, pero una limitación podría ser el tamaño de la muestra, que no es demasiado grande. Por otro lado, la limitación principal es que es un estudio con ratones, por lo que las conclusiones no deben generalizarse al ser humano. En este sentido, considero muy importante que cualquier nota de prensa al respecto deje claro desde el principio que es un estudio con animales, interesante y que aporta evidencia relevante, pero cuyos resultados no pueden extrapolarse a las personas.
En todo lo relacionado con el ejercicio-cerebro hay mucho hype y, sin embargo, la investigación no considero que esté consolidada con evidencia robusta. Hay mucha investigación muy interesante y que va añadiendo conocimiento, pero es prematuro sacar conclusiones sobre los efectos en las personas.