Susana Gómez González
Coordinadora del Máster en Conservación y Gestión del Medio Natural e investigadora del departamento de Biología-IVAGRO de la Universidad de Cádiz
¿A qué se debe la intensidad de estos tres incendios?
"La intensidad de los incendios viene dada por las condiciones meteorológicas extremas, con altas temperaturas y fuertes vientos, unido a la presencia de vegetación densa y muy seca (altamente inflamable). Si además, el año pasado fue muy lluvioso, esto hace que tengamos una mayor acumulación de vegetación, respecto a años más secos. El cambio climático está intensificando estas condiciones y favoreciendo la ocurrencia de incendios grandes y severos, particularmente en los biomas templados del mundo, como es el Mediterráneo".
¿Qué papel juega el tipo de vegetación de estas zonas?
"El cambio climático por sí solo no causa estos incendios extremos, sino que interacciona con la presencia de combustible denso y continuo en el paisaje, generando una combinación muy peligrosa. En las zonas afectadas, hay mucha abundancia de pino resinero (Pinus pinaster), que es un pino bastante inflamable. En el pasado se realizaron numerosas repoblaciones de estos pinos por toda la península, incluso en zonas donde estos no estaban presentes de forma natural (por ejemplo, sobre brezales). Por otro lado, tenemos el abandono rural, que promueve la matorralización y la pérdida de paisajes en mosaico (donde se combinan zonas naturales con cultivos, zonas de pastoreo, etc.). Por lo tanto, en las últimas décadas, se ha incrementado la inflamabilidad del paisaje en España y, junto al cambio climático, esto aumenta el riesgo de grandes incendios".
Están afectando a la interfaz urbano-forestal. ¿Cómo proteger a las viviendas y al entorno?
"Dado que el clima no lo podemos cambiar a corto plazo, lo más importante es hacer prevención a través del manejo del combustible en el paisaje y de una buena ordenación territorial. Es decir, la gestión del combustible debe ser prioritaria en estas zonas, pero además, debe limitarse la construcción de viviendas en zonas no urbanas, respetando los planes de ordenación".
¿Qué puede hacerse para que las llamas no causen tantos daños?
"Debemos actuar a diferentes escalas espaciales. Por un lado, ordenar el territorio para que tengamos mayor heterogeneidad de usos del suelo (paisaje en mosaico), pues esto ayuda a frenar el incendio cuando este encuentra zonas de poca vegetación. Para esto hay que promover actividades rurales como el pastoreo sostenible. Por otro lado, hay que priorizar la gestión del combustible en zonas de interfaz urbano-forestal y en plantaciones forestales que sean muy densas. Y por supuesto, seguir abordando la emergencia climática, limitando las emisiones de carbono y conservando los ecosistemas que lo secuestran".