Víctor Resco de Dios
Profesor de Ingeniería forestal y Cambio global de la Universidad de Lleida e investigador de Agrotecnio
Decía Heráclito que uno no se puede bañar dos veces en el mismo río, una frase que resume cómo la naturaleza es dinámica. Aunque muchas veces consideramos al paisaje como una inmutable foto fija, lo cierto es que en ecología el cambio es la norma. Esta dinámica natural se está intensificando en las cumbres del mundo a tenor de los cambios antropogénicos. Más específicamente, el estudio cuantifica cómo nuestros picos albergan a cada vez más especies. Esto se debe a que, tras el aumento de las temperaturas, algunas especies están emigrando altitudinalmente, están escalando, de manera que se juntan con las que ya habitaban las cumbres. Es algo que puede parecer una buena noticia, ya que aumenta la biodiversidad en algunas zonas, pero el efecto será transitorio. Esto es, las plantas que antes ocupaban las cumbres se están viendo desplazadas por las que acaban de llegar, y las tasas de extinción se han acelerado durante este siglo. Bajo un escenario de cambio climático, las especies tienen que emigrar, adaptarse o extinguirse. Por ahora parece que la tercera opción es la que está triunfando.