Xavier Morató
Director de ensayos clínicos de Ace Alzheimer Center Barcelona
Los estudios EVOKE y EVOKE+ se basaron en la hipótesis de que el impacto mediado por semaglutida sobre la neuroinflamación podría reducir la progresión de la enfermedad en pacientes con enfermedad de Alzheimer (EA). Evidencia del mundo real con semaglutida indicó que su uso en pacientes con diabetes tipo 2 se asociaba con un menor riesgo de demencia, lo que sugiere posibles efectos neuroprotectores más allá del control glucémico. Estos hallazgos proporcionaron una base importante para investigar más a fondo la semaglutida como una estrategia para reducir el riesgo de demencia.
Las condiciones metabólicas en la mediana edad, como la obesidad y la diabetes, son factores de riesgo bien establecidos y modificables para el desarrollo de demencia (Comisión Lancet sobre factores de riesgo de demencia). El exceso de adiposidad y la alteración del metabolismo de la glucosa contribuyen a la inflamación crónica, la disfunción vascular y otros mecanismos fisiopatológicos implicados en la neurodegeneración y el deterioro cognitivo. En conjunto, esta evidencia respalda la evaluación de la semaglutida como un enfoque terapéutico para mitigar el riesgo de demencia y mejorar la salud cerebral a largo plazo.
En los estudios EVOKE, la edad media fue de 72,2 años. Podría plantearse la hipótesis de que estas intervenciones deberían aplicarse en etapas más tempranas de la vida. En paralelo, dado que no todos los participantes toleraron la dosis más alta de 14 mg y, en consecuencia, recibieron 3 o 7 mg durante el estudio, una mejor comprensión de la correlación entre las dosis y los cambios en los biomarcadores de la enfermedad de Alzheimer permitiría interpretar mejor los resultados. La dosis oral de 14 mg es equivalente a la administración subcutánea semanal de 0,5 mg. Finalmente, estos pacientes eran positivos para amiloide, y podría ser necesario combinar la eliminación de amiloide con el tratamiento con agonistas de GLP-1 para observar un efecto. Alternativamente, estos tratamientos podrían ser eficaces en etapas más tempranas, en pacientes con mayor riesgo de acumulación de amiloide, antes de que el amiloide y la tau se acumulen en el cerebro.