Roberto Rosal
Catedrático de Ingeniería Química del departamento de Química Analítica, Química Física e Ingeniería Química de la Universidad de Alcalá
El artículo presenta una reevaluación crítica de las emisiones globales de microplásticos a la atmósfera. Los autores utilizan un modelo de dispersión de partículas (Lagrangiano) alimentado por inventarios de emisiones ya existentes, que incluyen tanto modelos teóricos (bottom-up) como estimaciones previas basadas en datos regionales de Estados Unidos (top-down). Estas simulaciones se compararon con un extenso conjunto de datos de más de 2.000 observaciones reales.
La conclusión principal es que las estimaciones anteriores sobreestimaban las emisiones de microplásticos a la atmósfera entre dos y cuatro órdenes de magnitud (predecían entre 100 y 10.000 veces más plástico del real). Además, el estudio refuta la idea de que el océano sea una fuente masiva de emisión de partículas plásticas a la atmósfera. Los resultados indican que las emisiones oceánicas son insignificantes en comparación con las terrestres y que el mar actúa funcionalmente como un sumidero del plástico que llega desde tierra.
El problema con las estimaciones basadas en inventarios teóricos no es tanto su estructura lógica, sino que las cifras que los alimentan están muy infladas debido a la incertidumbre en los factores de emisión. Aunque el estudio no realiza nuevas mediciones, su valor radica en confrontar la teoría con la evidencia global, revelando que las estimaciones científicas, incluso las de gran impacto mediático, pueden contener errores enormes y deben tomarse con precaución.