Jonatan Ruiz
Catedrático en el departamento de Educación Física y Deportiva, en la facultad de Ciencias del Deporte y director del Instituto Mixto Universitario Deporte y Salud (iMUDS) de la Universidad de Granada, y coordinador del Grupo CIBEROBN en ejercicio y obesidad
¿Es un estudio de buena calidad?
“Se trata de un estudio muy potente que analiza más de 4.000 estudios poblacionales con peso y talla medidos, no autorreportados, en más de 230 millones de personas, de 200 países entre 1980 y 2024. Su gran valor es que no solo mira ‘cuánta obesidad hay’, sino la velocidad con la que aumenta, se estabiliza o baja”.
¿Qué limitaciones hay que tener en cuenta?
“La principal limitación es que, al ser un análisis global, algunos países tienen menos datos y las estimaciones dependen de modelos estadístico. Además, el estudio describe tendencias, pero no puede demostrar con certeza qué políticas, cambios sociales o factores culturales pueden explicar la estabilización o descenso de la obesidad”.
¿Qué implicaciones tiene y cómo encaja con la evidencia existente?
“El mensaje más importante bajo mi punto de vista es que la obesidad no avanza igual en todo el mundo: en muchos países ricos parece haberse frenado o estabilizado, mientras que en países de renta media y baja sigue acelerándose. Esto encaja con la idea de una ‘transición de la obesidad’: primero aumenta con la modernización del sistema alimentario y del estilo de vida, y después puede estabilizarse si cambian normas sociales, alimentación, educación, políticas públicas o acceso a entornos más saludables”.
¿Qué ocurre en España y a qué puede deberse?
“España aparece entre los pocos países donde, en adultos, la tendencia no solo se frena, sino que podría estar revirtiéndose ligeramente, tanto en mujeres como en hombres. Es muy posible que no se deba a una sola causa, sino a una combinación de dieta mediterránea todavía parcialmente conservada, cultura nutricional, patrones de vida físicamente activa, estilo de vida más saludable, mayor conciencia sanitaria y posibles cambios generacionales. No obstante, el propio estudio deja claro que con los datos disponibles tiene no se puede atribuir causalidad directa”.