Antoni Trilla
Consultor sénior del Servicio de Medicina Preventiva y Epidemiología del Hospital Clínic de Barcelon, catedrático de Salud Pública y decano de la facultad de Medicina y Ciencias de la Salud de la Universidad de Barcelona
La situación social y sanitaria en Ceuta es complicada. Deben adoptarse medidas basadas en las mejores prácticas y evidencias sanitarias, más allá de cualquier debate político.
En España, toda persona que presente riesgo de enfermedad transmisible, como es el caso, de interés para la salud pública de todos (ciudadanos, residentes, inmigrantes) aunque no esté empadronada, no tenga tarjeta sanitaria o esté en situación administrativa irregular, puede (y debe) recibir atención sanitaria, preventiva (vacunas) o terapéutica (tratamiento).
La vacunación frente a determinades enfermedades, medida que se contempla ahora también en Ceuta, debe ser siempre voluntaria (salvo casos muy excepcionales) y debe quedar correctamente registrada en un documento o registro oficial.
La norma básica es 'detectar, aislar y tratar' a los casos e identificar a los posibles contactos. Cada enfermedad tiene su protocolo particular al respecto, dependiendo de cómo se transmite esta (no es lo mismo un caso de tuberculosis activa que uno de sarna, por ejemplo).
El rastreo de contactos, en caso de ser necesario, no va a ser fácil. Por lo que sabemos de la situación en Ceuta, se dan muchas condiciones para que deba hacerse de forma muy personalizada y hasta donde sea posible hacerlo.
Las medidas preventivas más empleadas en salud pública son el aislamiento (de los casos), siempre que esté indicado, y lo mismo para la cuarentena (de los contactos, que no están enfermos por definición, pero que han estado expuestos a un caso).
El término confinamiento hace habitualmente referencia a un conjunto de medidas de salud pública que pueden considerarse en una situación como la actual para limitar la transmisión de una enfermedad infecciosa entre personas o grupos de población concretos.
Las medidas deben ser siempre proporcionales al riesgo sanitario identificado y estar basadas en las evidencias científicas disponibles.
Los habitantes de Ceuta deben, si me permiten el consejo, mantener la calma y seguir las recomendaciones de sus profesionales sanitarios y de las autoridades de salud pública en cada caso, que pueden incluir recordarles la conveniencia de estar correctamente vacunados frente a determinadas enfermedades.
Finalmente, la aplicación de todas estas medidas requiere personal sanitario suficiente, tanto en la parte preventiva como en la de atención a los posibles casos.