Antonio Rosas
Profesor de investigación del departamento de Paleobiología en el Museo Nacional de Ciencias Naturales, CSIC
El estudio es técnicamente sólido y relevante porque amplía mucho la información genética disponible sobre los últimos neandertales del noroeste de Europa. Su principal resultado es que estos grupos no parecen mostrar una endogamia extrema ni una pérdida progresiva de diversidad genética. Es decir, no encajan bien con la idea de unos neandertales finales genéticamente agotados.
La implicación principal es que la historia final de los neandertales fue más compleja de lo que sugería una explicación basada solo en baja diversidad genética. Algunas poblaciones, como las del Altái, sí parecen muy aisladas y endogámicas, pero otras, como estas del noroeste europeo, estaban más conectadas.
En consecuencia, el estudio no elimina la importancia de la genética en la desaparición neandertal, pero sí debilita la idea de que la baja variabilidad genética fuera la causa única de su extinción. Más bien apunta a una explicación multifactorial: baja densidad demográfica, fragmentación territorial, cambios ambientales, interacción con Homo sapiens y quizá diferencias sociales o culturales.