Arístides López-Márquez
La distrofia muscular de Duchenne (DMD) es una enfermedad neuromuscular genética considerada poco frecuente (1 entre 3500-5000 varones nacidos) causada por mutaciones en el gen DMD, responsable de la producción de distrofina, una proteína esencial para la estabilidad y función de las fibras musculares. Afecta mayoritariamente a hombres dado que el gen DMD se localiza en el cromosoma X, del cual los varones presentan una sola copia. La ausencia o deficiencia de distrofina provoca una degeneración progresiva de los músculos esqueléticos, cardíacos y respiratorios, lo que conduce a una pérdida gradual de la capacidad motora y a complicaciones sistémicas.
Las aproximaciones terapéuticas actuales incluyen el uso de corticosteroides para ralentizar la progresión de la enfermedad, cuidados multidisciplinares de soporte (fisioterapia, rehabilitación, asistencia respiratoria y cardiológica) y terapias moleculares innovadoras entre estas destacan las terapias de salto de exón (exon skipping), que buscan restaurar parcialmente la producción de distrofina, y las terapias génicas, diseñadas para introducir versiones funcionales del gen o de microdistrofinas en las células musculares. Además, se están investigando estrategias basadas en edición genética y medicina regenerativa con el objetivo de mejorar la función muscular y modificar el curso de la enfermedad a largo plazo.
En ese sentido, el ensayo clínico HOPE-3 se puede considerar una terapia celular, ya que se basa en la infusión intravenosa de Deramiocel, un tratamiento que se basa en una suspensión de células obtenidas de cardiosferas (CDC) de origen alogénico, lo que quiere decir que son células derivadas de individuos diferentes al paciente que recibe el tratamiento. Además, hay que destacar que es el primer ensayo clínico de fase III que evalúa una terapia celular de administración sistémica no autóloga en una enfermedad genética, así como el primer ensayo de fase III con fines de registro realizado en pacientes con distrofia muscular de Duchenne (DMD) en fases tardías de deambulación y en pacientes no ambulantes.
En fases anteriores del ensayo se había verificado, además de su seguridad y baja toxicidad, su eficacia no solo en el tejido cardiaco sino del músculo esquelético en base a diferentes parámetros que han sido evaluados. En este ensayo fase III, donde se mide de forma específica la eficacia clínica en un número considerable de individuos afectados por la patología, que se publica en la prestigiosa revista The Lancet, se han apreciado mejorías significativas a los 12 meses de tratamiento en los pacientes tratados en comparación con los que recibieron placebo, como por ejemplo en el test PUL2.0, una escala validada para la evaluación de la función de las extremidades superiores en pacientes con distrofia muscular de Duchenne.
Es especialmente interesante las CDC hacen su efecto en el tejido diana, como el músculo esquelético y el músculo cardiaco, mediante la secreción de vesículas extracelulares (partículas de tamaño nanométrico formadas por una bicapa lipídica y cargadas con ARN bioactivo específico), ejerciendo así sus propiedades antifibróticas y por consiguiente una ralentización de la progresión de la miopatía, degeneración muscular y de la propia enfermedad en general. Otro aspecto reseñable del estudio es que, a diferencia de otras estrategias terapéuticas que son específicas para cada mutación en el gen DMD, en este caso es mucho más versátil, ya que no depende de la mutación que porte el individuo afectado, por lo que el número de pacientes que pueden ser tratados con esta terapia es mucho mayor.
En conclusión, se puede afirmar que este ensayo clínico basado en una innovadora terapia celular es un estudio muy prometedor que arroja resultados robustos y significativos que reflejan una ralentización de la progresión de la enfermedad, que, aunque no supone ni se puede considerar por supuesto una cura total de la enfermedad, abre una ventana de oportunidad para los pacientes con DMD.