Un informe de la ONU detalla las consecuencias cada vez más graves de la IA relacionadas con el agua, la tierra y las emisiones de carbono
Un nuevo informe de Naciones Unidas (ONU) evalúa los costes ambientales anuales de la inteligencia artificial (IA). Según el documento, para el año 2030, si los centros de datos fueran un país, su consumo eléctrico estaría al nivel del de Francia. En cuanto a las emisiones de dióxido de carbono, estas podrían alcanzar los 400 millones de toneladas de CO₂ equivalente, comparables a las emisiones totales del Reino Unido. Los 9,3 billones de litros de agua que utilizan cubrirían las necesidades de agua potable de los 8.100 millones de personas del planeta durante 1,6 años. El informe señala que la generación de vídeos de alta resolución está en el top del consumo energético de la IA. Además, denuncia la desigualdad digital y la injusticia ambiental cada vez mayor entre las naciones que controlan los sistemas de IA y las que asumen sus costes ambientales, sobre todo, en el sur global.