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Carlos García-Soto

Investigador del CSIC (IEO), responsable de la Unidad de Evaluación del Sistema Océano-Clima, que ha sido coordinador del Informe Oceánico Mundial (WOA, Naciones Unidas) y delegado en la COP de Cambio Climático (UNFCCC), el Tratado de Alta Mar (BBNJ) y la Autoridad Internacional de los Fondos Marinos (ISA)

Este estudio muestra una dinámica que debería preocuparnos desde el punto de vista de la gobernanza: el calentamiento a largo plazo reduce la biomasa pesquera, mientras que las olas de calor pueden generar aumentos transitorios que enmascaran la tendencia de fondo. Esa combinación introduce un riesgo claro de mala interpretación en la toma de decisiones. 

Las ganancias temporales pueden incentivar incrementos del esfuerzo pesquero o retrasar medidas de gestión, cuando en realidad el sistema está perdiendo capacidad productiva estructural. El problema no es solo la variabilidad extrema, sino confundir episodios puntuales con cambios duraderos. 

En un contexto de cambio climático acelerado, las políticas no pueden reaccionar únicamente a eventos extremos ni basarse en señales de corto plazo. Necesitan coherencia entre ciencia, planificación y gobernanza, especialmente en ecosistemas compartidos o en alta mar. 

En definitiva, el reto no es solo medir mejor la biomasa, sino evitar que las señales transitorias nos distraigan de las transformaciones estructurales del sistema océano–clima.

ES