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Eduardo Rojas Briales

Profesor de la Universitat Politècnica de València y exsubdirector general de la FAO

¿La nota de prensa refleja el estudio con precisión?

"Sí, la nota de prensa refleja con precisión el contenido del artículo al que se refiere".

¿El estudio es de buena calidad? ¿Están las conclusiones respaldadas por datos sólidos?

"El artículo es de calidad y las conclusiones encajan con los datos obtenidos. No obstante, la virulencia de los incendios está determinada por muchos factores además de la temperatura y las olas de calor".

¿Cómo encaja este trabajo con la evidencia existente?

"Existen muchos otros factores determinantes más allá de las temperaturas u olas de calor. Las políticas nacionales, regionales o globales de lucha contra el cambio climático pueden ir más rápido o menos dependiendo de muchos factores tanto de avance tecnológico, de patentes, de cooperación, de otros conflictos que dificulten el avance, etc., difíciles o incluso imposibles de prever. Sobre el clima terrestre existen otros factores determinantes como las corrientes marinas tropicales (Niño y Niña), erupciones volcánicas, fases solares, etc., que enmascaran el resultado final del clima concreto en cada lugar del planeta y momento. Una mayor temperatura supone, al menos en la zona mediterránea, mayores precipitaciones, lo que puede desactivar uno de los elementos más importantes para los incendios que es la sequía.

El crecimiento de las masas forestales tanto en extensión como en densidad (hectárea y m3/ha) y su estructura es, en muchos casos, más relevante respecto a la virulencia de incendios que la temperatura concreta. A mayor temperatura, más rayos, especialmente en el caso de tormentas secas, pero estas se caracterizan por una alta aleatoriedad como hemos visto en la temporada actual respecto la pasada en España.

Aunque lamentablemente no se dispongan de las últimas series decenales sobre incendios en España que publica el MITECO, podemos constatar que si comparamos las dos últimas entre 1996-2005 y 2006-2015, los incendios han bajado en 37 % en número y en un 12 % en extensión en España en un período donde el cambio climático ya era plenamente perceptible destacando el año 2003. Conocemos muchos incendios que se producen con bajas temperaturas tanto en Norteamérica, como por ejemplo el incendio de Espadán (1981) en diciembre, los incendios de tramontana en Girona que, aunque sea verano se caracterizan por bajas temperaturas, o el más extenso de España hasta hace unos años, el de Ayora (septiembre de 1979) que fue por un rayo producido por un frente frío".

¿Cuáles son las implicaciones para el mundo real?

"Al centrarse solo en una variable (temperatura) quedan limitadas las implicaciones concretas".

ES