Los bebés nacidos en España ahora vivirán el doble de condiciones meteorológicas extremas relacionadas con los incendios que sus abuelos
Un estudio publicado en la revista Environmental Research Letters calcula que los bebés nacidos en España en 2025 vivirán 7,3 años más de condiciones meteorológicas extremas propicias para los incendios. La cifra de exposición de sus abuelos y abuelas, nacidos en 1950, será de la mitad, 3,7 años adicionales. Según los autores, la gran mayoría de este aumento se debe al cambio climático y no al aumento de la esperanza de vida. Limitar el calentamiento a 1,5 °C, en consonancia con el Acuerdo de París, reduciría la exposición de la juventud española a estas condiciones a lo largo de su vida en más de un año, en comparación con las políticas actuales.
Cristina Santín - incendios abuelos
Cristina Santín Nuño
Científica titular y catedrática asociada honoraria del Instituto Mixto de Investigación en Biodiversidad (Universidad de Oviedo-CSIC-Principado de Asturias) y de la Universidad de Swansea (Reino Unido)
¿La nota de prensa refleja el estudio con precisión?
“Sí. Además de estos datos, creo que también es interesante fijarnos en los que muestra para España, ya que es uno de los países europeos más afectados por el aumento del peligro meteorológico de incendios asociado al cambio climático: en nuestro país, el aumento de exposición a condiciones meteorológicas extremas propicias para los incendios de una persona nacida en el 2025, comparado con alguien nacido en 1950, no va a ser de tres años, sino de 7,3 años, es decir más del doble que la media europea”.
¿El estudio es de buena calidad? ¿Están las conclusiones respaldadas por datos sólidos?
“Sí. Este estudio utiliza metodología ampliamente testada en investigaciones relacionadas con cómo el clima y el cambio climático afectan al riesgo de incendios. Para mí, su principal novedad o atractivo reside en que han puesto estos números en el contexto del lifespan (esperanza de vida o tiempo de vida) de dos generaciones, la generación que ahora tiene unos 70-80 años y la que acaban de nacer. Destacan así la desigualdad intergeneracional tan grande que provoca el cambio climático: las generaciones que más han contribuido a este son los que lo van a sufrir menos”.
¿Cómo encaja este trabajo con la evidencia existente?
“Concuerda muy bien con todo lo que la ciencia nos está enseñando hasta ahora. El cambio climático es un factor fundamental innegable en el empeoramiento de las condiciones que conducen a incendios, no solo en España y Europa, sino en casi todo el mundo”.
¿Hay limitaciones importantes que haya que tener en cuenta?
“No soy climatóloga, por lo que no puedo opinar sobre la metodología y la parte técnica. Pero, como ya he dicho, la metodología es estándar y ampliamente validada e utilizada, y el grupo de autores es muy reputado”.
¿Cuáles son las implicaciones para el mundo real?
“Las implicaciones son que el cambio climático va a hacer más difícil la vida a los hijos y nietos de aquellos que más han contribuido a este, pero la buena noticia es que el futuro está por escribir y que, entre todos, podemos luchar para reducir esos impactos negativos”.
Víctor Fernández - incendios abuelos
Víctor Fernández-García
Profesor del Área de Ingeniería Agroforestal en la Universidad de León
Que el cambio climático está impulsando las condiciones meteorológicas que favorecen los incendios no es una sorpresa. Los científicos llevamos años cuantificándolo y está muy claro. Por ejemplo, en la región mediterránea la temporada de peligro extremo se ha alargado un mes en cuatro décadas, las noches ofrecen cada vez menos tregua y episodios de calor que antes eran extraordinariamente raros están dejando de serlo. En este sentido, está bien demostrado que las condiciones meteorológicas extremas asociadas a los incendios de 2025 en la península ibérica son ahora esperables aproximadamente una vez cada 13 años, frente a menos de una vez cada 2.500 años en un clima preindustrial. El verano de este 2026 ha vuelto a romper récords, siendo el verano más cálido registrado en España, superando el récord establecido en 2025.
Lo novedoso del trabajo de Pietroiusti y colaboradores es poner todo eso en una escala fácil de comprender, que es la de una vida humana. En lugar de hablar solamente de grados o de índices meteorológicos, nos dice cuántos años adicionales tendrán que convivir las generaciones jóvenes con condiciones extremas de incendio. El estudio estima que, para una persona nacida en 2025 en España, cada grado adicional a finales de siglo se traduciría en unos 448 días más de exposición a condiciones meteorológicas extremas de incendio a lo largo de su vida.
Es importante señalar que el trabajo no predice cuántos incendios habrá, sino cómo están cambiando las condiciones meteorológicas que hacen más fácil que el fuego se inicie, se propague y resulte más difícil de controlar. El riesgo real depende también de otros factores (como la cantidad, continuidad e inflamabilidad de la vegetación y otros combustibles del territorio, las igniciones o la exposición de personas y bienes). En ese sentido, estos resultados son una llamada más de atención para ponernos a trabajar en la mitigación del cambio climático y, al mismo tiempo, a actuar sobre todos esos otros factores del riesgo sobre los que tenemos una mayor capacidad de acción a escala local.
Eduardo Rojas Briales - incendios abuelos
Eduardo Rojas Briales
Profesor de la Universitat Politècnica de València y exsubdirector general de la FAO
¿La nota de prensa refleja el estudio con precisión?
"Sí, la nota de prensa refleja con precisión el contenido del artículo al que se refiere".
¿El estudio es de buena calidad? ¿Están las conclusiones respaldadas por datos sólidos?
"El artículo es de calidad y las conclusiones encajan con los datos obtenidos. No obstante, la virulencia de los incendios está determinada por muchos factores además de la temperatura y las olas de calor".
¿Cómo encaja este trabajo con la evidencia existente?
"Existen muchos otros factores determinantes más allá de las temperaturas u olas de calor. Las políticas nacionales, regionales o globales de lucha contra el cambio climático pueden ir más rápido o menos dependiendo de muchos factores tanto de avance tecnológico, de patentes, de cooperación, de otros conflictos que dificulten el avance, etc., difíciles o incluso imposibles de prever. Sobre el clima terrestre existen otros factores determinantes como las corrientes marinas tropicales (Niño y Niña), erupciones volcánicas, fases solares, etc., que enmascaran el resultado final del clima concreto en cada lugar del planeta y momento. Una mayor temperatura supone, al menos en la zona mediterránea, mayores precipitaciones, lo que puede desactivar uno de los elementos más importantes para los incendios que es la sequía.
El crecimiento de las masas forestales tanto en extensión como en densidad (hectárea y m3/ha) y su estructura es, en muchos casos, más relevante respecto a la virulencia de incendios que la temperatura concreta. A mayor temperatura, más rayos, especialmente en el caso de tormentas secas, pero estas se caracterizan por una alta aleatoriedad como hemos visto en la temporada actual respecto la pasada en España.
Aunque lamentablemente no se dispongan de las últimas series decenales sobre incendios en España que publica el MITECO, podemos constatar que si comparamos las dos últimas entre 1996-2005 y 2006-2015, los incendios han bajado en 37 % en número y en un 12 % en extensión en España en un período donde el cambio climático ya era plenamente perceptible destacando el año 2003. Conocemos muchos incendios que se producen con bajas temperaturas tanto en Norteamérica, como por ejemplo el incendio de Espadán (1981) en diciembre, los incendios de tramontana en Girona que, aunque sea verano se caracterizan por bajas temperaturas, o el más extenso de España hasta hace unos años, el de Ayora (septiembre de 1979) que fue por un rayo producido por un frente frío".
¿Cuáles son las implicaciones para el mundo real?
"Al centrarse solo en una variable (temperatura) quedan limitadas las implicaciones concretas".
- Revisado por pares
- Artículo de investigación
Pietroiusti et al.
- Revisado por pares
- Artículo de investigación