Desde el Grupo de Investigación en Salud Mental B17- 23 R –grupo de investigación consolidado del Gobierno de Aragón, IP Javier García Campayo y co-IP Yolanda López del Hoyo – consideramos que es un estudio favorable, de buena calidad para utilizar por diferentes investigadores, un estudio muy original que aprovecha datos muy importantes que la normativa europea obliga a publicar. Los datos son publicados por la propia empresa. Sería interesante que investigadores posteriores pudieran valorar si el foco de las publicaciones va dirigido a mujeres u hombres; es un dato importante. Realmente la forma de utilizar los anuncios en las redes sociales no los utiliza la industria por alguna razón que cabría explicar. Habría que revisar si algún operador queda pendiente de analizar. En definitiva, encontramos datos de alcance, reales para análisis sociales y económicos, que sería un doble filo para que el propio sector de las apuestas mejorara su público objetivo, creando nuevas vulnerabilidades como, por ejemplo, en jóvenes. Es un estudio totalmente desarrollable en nuestro país, España.
Comprendemos que la cosificación de la imagen de la mujer por parte de la industria del juego es una inversión más para sus ganancias. Nos exponen como meras espectadoras, imágenes sexualizadas para perpetuar los estándares de género y aumentar las ganancias desde el enfoque que exponemos en este artículo.
Varios estudios han puesto de manifiesto las diferencias de género en las motivaciones, la progresión y la comorbilidad, tal y como exponemos en nuestras últimas investigaciones. Mientras que los hombres suelen apostar buscando emoción, competitividad o recompensa monetaria (Lamont y Hing, 2018), las mujeres frecuentemente apuestan como estrategia de afrontamiento para la angustia emocional, la soledad, el duelo, la exposición a la violencia o la carga del cuidado (Dowling et al., 2016; Håkansson, 2016; McCarthy et al., 2023; Vázquez-Fernández, 2012).
Estas diferencias también se reflejan en las modalidades de juego preferidas: las mujeres tienden a participar en formas no estratégicas como el bingo, la lotería o las máquinas tragamonedas (Jiménez-Murcia, 2020a ; Lara-Huallipe et al., 2022), mientras que los hombres tienden a participar en apuestas deportivas, juegos de cartas, carreras de caballos y actividades de juego basadas en la habilidad (Hing, Russell, Tolchard y Nower, 2016a ; Hing, Russell, Vitartas y Lamont, 2016b), aunque el interés en las apuestas deportivas está aumentando entre las mujeres jóvenes (Baño et al., 2021).