Jannette Rodríguez Pallares
Por llamativo que parezca, sabemos desde hace años que el consumo de tabaco se asocia con un menor riesgo de padecer la enfermedad de Parkinson. Y, aunque seguimos sin conocer los motivos, distintos estudios señalan a la nicotina como posible responsable. Sin embargo, en pacientes tratados con parches de nicotina no se observaron mejorías y algunos empeoraron levemente. Esto sugiere que podrían ser otros los factores responsables del ‘efecto beneficioso’ del tabaco en esta enfermedad.
En este estudio se analiza por primera vez la posible relación entre el consumo de tabaco, los niveles de monóxido de carbono exhalados y el riesgo de desarrollar enfermedades neurodegenerativas, incluida la enfermedad de Parkinson. Para ello, se realizó un seguimiento durante más de 10 años a una población de más de 500.000 personas, que incluía individuos fumadores y no fumadores, de distintas regiones de China. Los resultados muestran que en individuos fumadores con mayores niveles de monóxido de carbono exhalado se reduce hasta un 30 % el riesgo de desarrollar párkinson, pero no de otras enfermedades neurodegenerativas. Aunque el resultado más interesante es que el riesgo de desarrollar párkinson se reduce de manera similar en individuos, particularmente mujeres, que nunca fumaron y que registraron mayores niveles de monóxido de carbono exhalado. Esto sugiere que el monóxido de carbono podría ser responsable de los efectos beneficiosos observados en la población fumadora, actuando como mecanismo de defensa. Sin embargo, se necesitan más investigaciones para conocer los mecanismos implicados y determinar si los resultados serían extrapolables a otras poblaciones, ya que el estudio se centró en una muestra poblacional en China, con características socioeconómicas, ambientales, culturales y genéticas específicas.
Los resultados apuntan al monóxido de carbono producido por nuestro propio cuerpo como responsable de los efectos positivos del tabaco en pacientes con enfermedad de Parkinson. Y, lo más importante, restarían peso a los componentes del tabaco como factores protectores frente a la enfermedad. Por tanto, es importante subrayar que las evidencias sugieren que la menor incidencia de párkinson entre los fumadores no tendría relación directa con los componentes del tabaco. La identificación de este tipo de factores abriría la puerta a posibles nuevos tratamientos no tóxicos y específicos, que podrían retrasar el desarrollo de la enfermedad, sin las incuestionables consecuencias negativas que el consumo de tabaco tiene sobre la salud humana.