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Jesús Martínez Frías

Geólogo planetario y astrobiólogo del IGEO (CSIC-UCM). Académico de las Reales Academias de Ciencias y Doctores de España. Presidente de la comisión de geología planetaria de la Sociedad Geológica de España y de la Red Española de Planetología y Astrobiología

Es un artículo muy interesante y de calidad, centrado fundamentalmente en las simulaciones computerizadas globales, modelos numéricos, avances recientes en simulaciones de impactos cometarios, interacciones cometas-atmósferas y también, en la modelización sobre el origen y la evolución de cometas. Desde el punto de vista de los denominados 'compuestos frontera o híbridos' entre lo orgánico e inorgánico, se focaliza en el HCN. Es en este contexto concreto, combinando las simulaciones y los modelos, en el que hay que enmarcar el estudio. 

No es una investigación que claramente contradiga lo ya existente, pero sí muestra incertidumbres, cuestionamientos y limitaciones con respecto a las evidencias experimentales ligadas a misiones cometarias y a numerosos estudios previos, fundamentados en el análisis composicional de los hielos cometarios y también en simulaciones anteriores.  

Realmente, es un estudio que pretende, si no refutar, sí desafiar mucho de lo que actualmente sabemos sobre los cometas, su riqueza en compuestos orgánicos y su contribución, junto con los asteroides, como planetesimales relevantes para el origen de la vida en la Tierra (y tal vez en otros planetas; Marte se menciona, entre ellos, desde esta perspectiva astrobiológica). 

Sin embargo, existen limitaciones importantes, no tanto asociadas con la investigación realizada, sobre modelos y simulaciones, que considero rigurosa, sino con su extrapolación, demasiado amplia, en cuanto a las implicaciones que conllevan sus conclusiones. Además, al focalizarse demasiado en el HCN, no aborda la importancia astrobiológica del agua en sí misma y de muchos otros compuestos orgánicos presentes en los cometas. No obstante, en este sentido, los mismos autores son cautos y precisan que “sus resultados no pretenden descartar el importante aporte de compuestos prebióticos de los cometas.

ES