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Natalia Martín-María

Profesora Ayudante Doctora en el departamento de Psicología Biológica y de la Salud de la facultad de Psicología, área de Personalidad, Evaluación y Tratamientos Psicológicos de la UAM

Se trata de un artículo novedoso que llega a la conclusión de que no hay evidencia científica que justifique prohibir las redes sociales a menores de 16 años, tal y como ya se ha hecho en Australia y está previsto que ocurra en otros muchos países como Dinamarca, Francia y España.  

La falta de evidencia no habla de que algo no funcione, por lo tanto, creo que debemos ser cautos con las conclusiones del estudio. Se trata de una revisión, exhaustiva pero no sistemática. Asimismo, para afirmar si el efecto de la prohibición es nulo, dañino o protector, sería necesario llevar a cabo un metaanálisis.  

Los cuasiexperimentos que se revisan rondan la duración del mes, donde puede ser cierto que los jóvenes experimenten solo los efectos negativos del no uso; es posible que las consecuencias positivas aparezcan a largo plazo. Sin embargo, no se hace referencia a las limitaciones del estudio.  

Los jóvenes presentan ya mayores cifras de soledad que cualquier otro grupo poblacional, quizás las redes sociales están detrás de estos resultados. Por último, el razonamiento de que algo prohibido puede suscitar o aumentar la conducta que se intenta reducir es adecuado, de ahí la gran importancia del acompañamiento y la comunicación con los y las adolescentes.

ES