Josefa García Barrado
Profesora titular de Farmacología e investigadora del grupo Neuroendocrinología y Obesidad de la Universidad de Salamanca
¿Qué le parece el artículo en global? ¿Es de buena calidad?
“Este artículo presenta un diseño correcto en un estudio retrospectivo, es de buena calidad. Basta decir que presenta un tamaño de muestra de casi un millón de pacientes, 110 encuestas y datos procedentes de diversos países en distintos continentes. Es un estudio que abarca desde 1990 hasta el 2024, lo que le confiere un rango muy amplio de tiempo, por lo tanto, sus conclusiones pueden ser respaldadas por el tamaño muestral sin ningún problema”.
¿Cómo encaja con la evidencia que ya se conocía y qué implicaciones podría tener? ¿Podría lanzar el mensaje de que, con tratamiento, la obesidad ya no es un factor de riesgo evidente?
“Es un estudio que no aporta ningún descubrimiento científico que el sentido común no fuera capaz de razonar. Es lógico que los pacientes obesos que están tratados con hipolipemiantes y antihipertensivos tengan tendencia a disminuir su presión arterial y sus niveles de lípidos. En el caso de que estos resultados no se dirigieran en este sentido estaríamos aplicando tratamientos farmacológicos ineficaces y engañando al paciente.
Sin embargo, creo que es muy importante extrapolar estos resultados desde diferentes puntos de vista. Por un lado, el de la obesidad: no creo que lance el mensaje de que la obesidad no es un factor de riesgo de muchas comorbilidades, al contrario, lo introduce claramente en el contenido del artículo. Lo que sí es importante es que nos hace reflexionar para ayudarnos a comprender que las personas que vivimos en países industrializados disponemos de un sistema sanitario eficaz, que se preocupa por nuestro bienestar y que en muchos casos somos incapaces de valorar, con acceso a tratamientos médicos, en concreto en nuestro país, de forma prácticamente gratuita. Es decir, que los obesos en países industrializados con tratamientos médicos disponibles tienen mejor calidad de vida y probablemente vivan más tiempo. Esta idea sí merece la pena que nos cale, para valorar hasta dónde hemos llegado, dónde llegaremos y cómo es imprescindible sostener nuestro sistema”.
¿Hay limitaciones importantes que haya que tener en cuenta?
“No, el estudio está bien hecho. Se echaría en falta su comparación con países subdesarrollados, pero supongo que eso formaría parte de otro artículo”.