Cristóbal Morales
Responsable de la Unidad Salud Metabólica, Diabetes y Obesidad Hospital Vithas Sevilla y vocal de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO)
Como siempre, Lancet nos vuelve a lanzar un gran artículo de base de datos con casi un millón de adultos en países de primer nivel industrializado. Sin embargo, estos datos hay que utilizarlos con precaución, ya que son estudios observacionales con mucha población en los que se pueden establecer relaciones, pero nunca causalidad. Siempre debemos recordar esto.
El estudio es bonito porque analiza datos de índice de masa corporal, presión arterial y colesterol que tenemos de esta población. A efectos prácticos, destacaría que a lo largo del tiempo hemos tomado conciencia de que las personas con obesidad tienen un elevado riesgo cardiovascular. Así lo dice la mayor prevalencia de eventos cardiovasculares y de comorbilidad de enfermedad asociada a la obesidad, como la hipertensión, altos niveles de colesterol y diabetes.
Cada vez tenemos mejores armas terapéuticas que logran igualar en tensión y en colesterol a personas con obesidad y sin obesidad, pero hay que ser prudentes en este mensaje porque sabemos que la persona con obesidad tiene alto riesgo cardiovascular y por eso se le está tratando la hipertensión y el colesterol, pero el riesgo cardiovascular no desaparece, sigue estando presente porque en este estudio se escapan la diabetes, la inflamación crónica de bajo grado o el cáncer. La obesidad mucho más que la hipertensión y colesterol.
El estudio es muy bueno, de buena calidad y la noticia es positiva: cada vez tratamos mejor la hipertensión arterial y el colesterol, y eso nos llevaría a reducir el riesgo cardiovascular asociado a la obesidad en adultos. Sin embargo, hay que dar el mensaje de que la obesidad no es que se haya vuelto benigna ni controlable, porque tratar la obesidad significa tratar el origen del problema, y el origen del problema es metabólico y es adiposopatía, no consiste solo en tratar las consecuencias de la obesidad. Además, en este estudio se nos escapan muchas de las más de 200 complicaciones que tiene el síndrome metabólico cardio-renal que es la obesidad, como la diabetes, el hígado graso, enfermedad renal, cáncer, problemas de sueño…
La obesidad sigue siendo un problema clínico de primer orden. Tratar la obesidad es tratar desde el origen metabólico a todos y cada uno de los factores de riesgo cardiovasculares sin olvidar ninguno. Es un tratamiento que llamamos integral y debemos tener conciencia de que es muy importante ir al origen y prevenirla en estadios iniciales.
Mi titular sería que el tiempo es oro para tratar la obesidad y sus complicaciones cardiovasculares, el tiempo es oro para hacer prevención y para iniciar un tratamiento correcto en esta enfermedad crónica y compleja.