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Raúl Martínez Fernández

Neurólogo e investigador clínico de la Unidad de Movimiento del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau (Barcelona) y del HM CINAC - Hospital Universitario HM Puerta del Sur (Madrid)

¿La investigación es de buena calidad? 

"Se trata de una investigación de muy buena calidad, basada en un estudio epidemiológico con un diseño metodológico coherente y sólido, y con una muestra muy amplia y seguimiento a largo plazo.   

Una de las limitaciones inherentes a los estudios epidemiológicos es la dificultad para controlar todos los factores que pueden confluir a lo largo de la vida de una persona y que potencialmente pueden influir en las asociaciones observadas. Aunque una muestra de gran tamaño no elimina completamente esta limitación, sí contribuye a minimizarla y aporta una mayor solidez a los resultados.   

En conjunto, considero que es un estudio muy bien realizado y que aporta información relevante para comprender mejor la relación entre el tabaquismo y la enfermedad de Parkinson".   

¿Cómo encaja con la evidencia existente?   

"El estudio encaja bien con la evidencia previa, ya que reproduce una asociación epidemiológica conocida desde hace décadas: las personas fumadoras presentan, estadísticamente, un menor riesgo de desarrollar enfermedad de Parkinson.   

Sin embargo, para mí, una de las principales aportaciones del trabajo es que permite concretar esta asociación en un factor específico: el monóxido de carbono (CO) exhalado. Es especialmente interesante que esta asociación se observe incluso en personas que nunca han fumado. Esto plantea la posibilidad de que la asociación descrita históricamente entre tabaquismo y menor riesgo de enfermedad de Parkinson no dependa necesariamente del tabaco en sí mismo o de todos sus componentes, sino que pueda estar mediada, al menos parcialmente, por factores específicos relacionados con el CO.   

Históricamente se ha planteado otra explicación para esta asociación inversa. La dopamina desempeña un papel fundamental en los mecanismos de recompensa y adicción y, dado que la enfermedad de Parkinson se caracteriza por una pérdida progresiva de dopamina, se ha sugerido que las personas en fases muy iniciales o prodrómicas de la enfermedad podrían presentar una menor predisposición a desarrollar conductas adictivas, entre ellas el tabaquismo. Según esta hipótesis, no sería fumar lo que reduciría el riesgo de párkinson, sino que una enfermedad de Parkinson todavía no diagnosticada podría reducir la probabilidad de convertirse en fumador. Este estudio aporta nuevos elementos para interpretar esta relación".   

¿Pueden motivar este tipo de hallazgos que las personas fumen o no dejen de fumar?   

"No deberían hacerlo. De hecho, considero que el mensaje del estudio va precisamente en la dirección contraria. 

El trabajo no identifica el tabaco como un factor protector, sino que apunta hacia un elemento específico que podría contribuir a explicar la asociación epidemiológica observada. Esto es importante porque permitiría, eventualmente, estudiar ese mecanismo sin necesidad de exponerse a los efectos perjudiciales del tabaco.   

Además, el propio estudio muestra que fumar se asocia con una mayor incidencia de infarto de miocardio, ictus y mortalidad por cualquier causa. Por tanto, estos resultados no justifican en absoluto empezar a fumar ni continuar fumando.   

Incluso en el supuesto hipotético de que fumar tuviera algún efecto protector frente al párkinson, el balance riesgo-beneficio seguiría siendo claramente desfavorable. La enfermedad de Parkinson es una enfermedad tratable y, en muchos pacientes, presenta una evolución relativamente benigna durante muchos años. No tendría ningún sentido intentar reducir su riesgo aumentando al mismo tiempo el riesgo de enfermedades cardiovasculares, cerebrovasculares, cáncer y mortalidad. Conclusión: fumar es malo".   

¿Qué implicaciones tienen estos hallazgos para la práctica clínica?   

"A día de hoy, son escasas y las recomendaciones no deberían cambiar: fumar sigue siendo perjudicial para la salud y debe desaconsejarse.   

La importancia del estudio es fundamentalmente científica, porque ayuda a comprender mejor una asociación epidemiológica conocida. En ciencia es esencial diferenciar asociación de causalidad. Que dos fenómenos estén asociados no significa necesariamente que uno sea la causa del otro. Sabemos desde hace tiempo que fumar se asocia con una menor incidencia de enfermedad de Parkinson, pero eso no demuestra que fumar sea la causa de esa reducción del riesgo. Identificar los factores biológicos concretos que explican esta asociación y determinar si alguno de ellos tiene realmente una relación causal es el siguiente paso.   

Si futuros estudios experimentales aportaran una base biológica sólida a la posible función del monóxido de carbono (que este estudio no demuestra), podría plantearse eventualmente un ensayo clínico para estudiar sus efectos mediante una forma de administración controlada y segura, sin ninguna necesidad de fumar. Solo entonces podríamos hablar de una posible aplicación terapéutica. A día de hoy, estamos lejos de poder hacer esa recomendación".   

¿El estudio tiene alguna limitación importante que haya que tener en cuenta?   

"La principal limitación deriva de su propia naturaleza epidemiológica. El estudio permite identificar asociaciones, pero no establecer una relación causal ni demostrar por sí mismo el mecanismo biológico que las explica. Los estudios epidemiológicos están, además, condicionados por múltiples factores de confusión potenciales relacionados con los hábitos de vida, el entorno, las características individuales y las exposiciones acumuladas a lo largo de los años. En este trabajo, el gran tamaño de la muestra y la solidez del diseño permiten minimizar considerablemente estas limitaciones, aunque no eliminarlas por completo.   

Por tanto, los resultados deben interpretarse como una evidencia sólida de asociación y como una hipótesis interesante para continuar investigando, pero no como demostración de una relación causa-efecto.   

En conjunto, considero que es un estudio de calidad que ayuda a poner en contexto la conocida relación entre tabaquismo y enfermedad de Parkinson y, sobre todo, abre una vía para comprender qué mecanismos pueden estar realmente detrás de esta asociación". 

ES