Una lista de hongos para salvar millones de vidas

La OMS ha publicado la primera lista de patógenos fúngicos prioritarios, que afectan a más de 300 millones de personas y consiguen acabar con la vida de, como mínimo, un millón y medio personas cada año. Sin embargo, los fondos destinados a controlar esta lacra no llegan ni al 1,5 % de los que se dedican a las enfermedades infecciosas.

31/10/2022 - 10:13 CET
 
candida auris

Candida auris. / Adobe Stock

A pesar de que en muchas partes del mundo no existe acceso al diagnóstico de las enfermedades fúngicas, sabemos que afectan a más de 300 millones de personas y consiguen acabar con la vida de, como mínimo, un millón y medio personas cada año, tantas como las que sesga la tuberculosis y muchas más que el paludismo. Sin embargo, los fondos destinados a controlar esta lacra no llegan ni al 1,5 % de los que se dedican a las enfermedades infecciosas.

Las infecciones fúngicas graves afectan principalmente a personas con sistemas inmunes debilitados, como los pacientes con sida, trasplantados, en tratamientos con quimioterapias, diabetes, tuberculosis, pacientes en unidades de cuidados intensivos o pacientes con infecciones víricas como la gripe y la covid-19. Además, el cambio climático ha hecho que haya más hongos con capacidad de afectar a humanos y que las regiones donde los hongos se encuentran más cómodos aumenten, poniendo en riesgo a mayor cantidad de población.

El cambio climático ha hecho que haya más hongos con capacidad de afectar a humanos

Por todo eso y mucho más, la OMS ha publicado la primera lista de patógenos fúngicos prioritarios. Para alcanzar el consenso se han consultado a más de cuatrocientos expertos y analizado más de seis mil artículos científicos.

Hongos que matan

La lista contiene diecinueve hongos patógenos humanos que se han dividido en tres categorías: prioridad crítica, alta y media. Los patógenos críticos son Cryptococcus neoformans, Candida auris, Aspergillus fumigatus y Candida albicans.

Cryptococcus neoformans afecta principalmente a pacientes con SIDA, a quienes causa frecuentemente meningitis con tasas de mortalidad de entre el 40 y el 60 %. Candida auris es el patógeno de la lista que más recientemente ha aparecido (descrito en 2009) y a pesar de su juventud ha causado brotes en hospitales de todo el mundo, incluyendo España y siendo ya la principal causa de infección relacionada con el uso de vías en Estados Unidos. Es la primera especie de Candida con cepas panrresistentes para las que no hay ningún tratamiento efectivo. Candida albicans es el patógeno fúngico más frecuente, es la principal causa de vaginitis y de candidiasis oral, pero cuando produce infecciones invasivas las tasas de mortalidad están entre el 20 y el 50 % a pesar de que las cepas suelen ser sensibles a los antifúngicos disponibles.

Candida albicans es el patógeno fúngico más frecuente, es la principal causa de vaginitis y de candidiasis oral, pero cuando produce infecciones invasivas las tasas de mortalidad están entre el 20 y el 50 %

El cuarto patógeno de la lista de críticos es Aspergillus fumigatus, principal hongo filamentoso causante de infecciones pulmonares y cuya resistencia a los antifúngicos se ha relacionado con el uso de fungicidas en la agricultura. La mortalidad de A. fumigatus está entre el 47 y el 88 % y las tasas de resistencia va en claro aumento con algunos países llegando al 20 %. En España los últimos datos sitúan las tasas de resistencia de A. fumigatus en el 8 %, con una clara tendencia al aumento. En un estudio que estamos realizando en colaboración con el Centro Nacional de Sanidad Ambiental del Instituto de Salud Carlos III hemos visto que en un 50 % de los muestreos de aire exterior que realizamos se aíslan cepas de A. fumigatus resistentes.

Pero no solo son importantes los considerados críticos, ya que hay otros, como Candida glabrata o Candida parapsilosis, Histoplasma o Coccidioides, que son difíciles de diagnosticar y controlar; y los que no son tan frecuentes, como Fusarium, Scedosporium o mucorales, difíciles de tratar por su multirresistencia. Por último, hay enfermedades tropicales fúngicas desatendidas, como el micetoma.

Una lista para combatir la enfermedad fúngica

Durante dos años, la división de resistencia a antimicrobianos de la OMS, coordinadora del proceso, encargó a un grupo de expertos, al que he tenido la responsabilidad de liderar, la realización de una lista de patógenos fúngicos prioritarios. Además, se han consultado, de forma regular, a 400 expertos y la Universidad de Sídney ha realizado las revisiones sistemáticas de la literatura y diseñado y analizado las encuestas.

El proceso ha sido complejo, exhaustivo y sólido, mediante la aplicación de una metodología de análisis de decisión multicriterio. En primer lugar, se seleccionaron los patógenos prioritarios mediante la revisión de la literatura en conjunción con las opiniones del grupo de expertos. Se definieron qué criterios deberían ser utilizados para definir la prioridad de los patógenos fúngicos, entre los que se incluyeron:  la mortalidad, el tiempo de estancia hospitalaria, las complicaciones y secuelas, la resistencia a antifúngicos, si existen medidas de prevención, la incidencia, su distribución, la tendencia en los últimos diez años, el acceso a pruebas diagnósticas y la existencia de recomendaciones de prevención, diagnóstico y tratamiento. Posteriormente se realizó una encuesta de escalamiento por máxima diferencia (best worst scaling survey) en la que se seleccionaban los patógenos por su importancia en salud pública. Con todo esto se puntuaron cada uno de los patógenos y se priorizó agrupándolos en las tres categorías antes mencionadas.

Sin duda, coordinar del grupo de expertos ha sido un honor, pero también un reto importante ya que ha implicado no solo numerosas horas de reuniones, análisis, escritura y lectura de documentos, sino también una labor de coordinación con las principales sociedades científicas internacionales en el campo y el grupo de expertos técnicos que ha guiado, apoyado y sustentado el proceso.

Necesitamos la salud pública para aumentar la formación especializada en enfermedad fúngica, que actualmente es prácticamente inexistente, incluyéndola en el currículo de las carreras universitarias

Los objetivos de este informe son principalmente definir las prioridades de I+D que busquen un enfoque común para financiar una investigación que consiga disminuir la mortalidad y la morbilidad de la enfermedad fúngica al menor coste posible; coordinar a todos los actores internacionales para desarrollar antifúngicos y pruebas diagnósticas y promover la generación de conocimiento para mejorar la comprensión global y la respuesta a las infecciones fúngicas.

Para ello, hemos identificado tres áreas prioritarias: estimación de la incidencia y prevalencia de la enfermedad fúngica a nivel global mediante el refuerzo de  los laboratorios de microbiología, lo que implica la dotación del acceso a las técnicas de diagnóstico, de la vigilancia de la resistencia y la monitorización de su eficacia; investigación y desarrollo de nuevos antifúngicos y nuevas pruebas diagnósticas mediante una colaboración público-privada que beneficie a todos los actores implicados en el consorcio; y la salud pública para aumentar la formación especializada en enfermedad fúngica, que actualmente es prácticamente inexistente, incluyendo las infecciones fúngicas en el currículo de las carreras universitarias y diplomas especializados, promover el uso racional de los antifúngicos, el desarrollo de guías de práctica clínica y mecanismos para garantizar un acceso universal a los antifúngicos.

Estamos trabajando en varios programas en Latinoamérica, tras demostrar en Guatemala que el acceso al diagnóstico salva vidas

En esta línea, colaboro con Global Action for Fungal Infections (GAFFI), la única organización no gubernamental a dedicada a luchar contra la enfermedad fúngica a nivel global. GAFFI tiene como principal objetivo que haya acceso global al diagnóstico y al tratamiento de la enfermedad fúngica. Actualmente estamos trabajando en varios programas en Latinoamérica, tras demostrar en Guatemala que el acceso al diagnóstico salva vidas, tantas como un 8 % en un solo año tras la introducción de la intervención que GAFFI diseñó en colaboración con una ONG.

Creo que la publicación de la lista de patógenos fúngicos prioritarios de la OMS es un hito histórico para la micología médica y nos ayudará a conseguir nuestro principal objetivo, que es  mejorar el pronóstico de los pacientes que sufren infecciones fúngicas en el mundo.

Ana Alastruey ha coordinado el grupo internacional de expertos que ha desarrollado el informe de la OMS sobre infecciones causadas por hongos. Es investigadora en el Laboratorio de Referencia e Investigación en Micología del Centro Nacional de Microbiología, Instituto de Salud Carlos III.
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