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Víctor Resco de Dios

Profesor de Ingeniería forestal y Cambio global de la Universidad de Lleida e investigador de Agrotecnio

Aún no ha terminado julio y en España han ardido casi 120.000 hectáreas en lo que llevamos de año. ¿Esperabas un verano así?   

"Sabemos que el área quemada está aumentando y que lo seguirá haciendo. Cabe destacar que aún no nos encontramos en una cifra récord. Es decir, aunque durante la década anterior, la media anual fue de 100.000 hectáreas quemadas a lo largo de todo el verano, lo que hemos visto en las temporadas de 2022 y 2025 ha sido un repunte del área quemada y en el año 2022, por ejemplo, el área quemada era superior a la actual en este momento del año.     

Podemos predecir que el área quemada va a seguir aumentando en los próximos años si no se toman medidas, porque la intensidad de los incendios está aumentando. Las zonas en las que previsiblemente veremos mayores aumentos en el área quemada son zonas montañosas, de gran altitud, que tradicionalmente no se quemaban porque estaban muy húmedas. Estamos hablando de zonas como los Pirineos, el sistema Central, o la cordillera Cantábrica, por poner solo tres ejemplos. A medida que aumente el combustible por el abandono rural, y que ese combustible se seque cada vez más por el cambio climático, nos vamos a encontrar con una mayor probabilidad de desarrollar megaincendios, o incendios extremos, porque en esas zonas es donde hay mayores acumulaciones de combustible.    

Aunque sea difícil predecir hasta dónde podemos llegar, dentro de poco ya no podremos descartar escenarios dantescos como los que se viven en California o en Australia, con incendios o complejos de incendios que llegan a los cientos de miles de hectáreas o incluso al millón de hectáreas. El año pasado, por ejemplo, tuvimos una sincronización de frentes de distintas decenas de miles de hectáreas que, si se hubieran juntado (y algunos estuvieron a punto de hacerlo), hubieran dado lugar a estos complejos de incendios de más de 100.000 hectáreas y esa es la situación en la que nos encontramos actualmente".   

 ¿Qué ha fallado en la prevención?   

"En la prevención ha fallado la planificación y la ejecución. Sabemos qué es lo que tenemos que hacer: tenemos que gestionar, como mínimo, en torno al millón de hectáreas y tenemos que hacerlo de una manera inteligente, a través de distintas escalas. A escala de país o de comunidad autónoma tenemos que crear ejes de confinamiento para romper la continuidad potencial de estos megaincendios que pueden quemar decenas o cientos de miles de hectáreas.  

A escala de macizo tenemos que centrarnos en unos puntos estratégicos de gestión, donde los fuegos se pueden multiplicar, incluyendo la gestión del fuego y del combustible como aspecto central también en los espacios protegidos. Y a escala local, debemos focalizarnos en los planes de prevención municipales para proteger a los pueblos, a las urbanizaciones y a las casas que están diseminadas por el por el monte".   

¿Qué previsiones haces para lo que queda de verano?   

"Lo que queda de verano va a venir determinado por las condiciones meteorológicas y las igniciones. Por ejemplo, el año pasado, a partir del 8 de agosto se desató una simultaneidad de frentes porque nos encontramos con una serie de tormentas eléctricas que proporcionaron muchos puntos de ignición y que había sido precedido por una ola de calor que había secado el combustible.  

Por tanto, si este año se repite el escenario de tormentas eléctricas, junto con el de olas de calor, cabe esperar que nos encontremos con un verano parecido al del año pasado o peor si llegan a juntarse varios frentes como hemos dicho antes. Históricamente, la región mediterránea ha sufrido sus peores incendios a principios de julio y la del noroeste, en agosto, por lo que cabe esperar un desplazamiento de los incendios del este hacia el noroeste (aunque algunas comunidades autónomas mediterráneas, como Andalucía, han sufrido también megaincendios en septiembre). Ahora bien, si empieza a llover y a remojar el combustible, veremos cómo la estación de incendios entra en letargo, por lo menos, durante unas semanas". 

ES