Ana Belén Crujeiras Martínez
Directora del grupo de investigación de Epigenómica en el grupo de Endocrinología y Nutrición del Instituto de Investigación Sanitaria de Santiago (IDIS) y miembro CIBER de Fisiopatología de la Obesidad y Nutrición (CIBERobn)
¿El estudio es de buena calidad?
“Sí, es un trabajo sólido. Analiza a casi 28.000 personas y utiliza herramientas genéticas avanzadas (GWAS), además de validar parte de los resultados con datos clínicos reales. Es, en términos metodológicos, un estudio potente y bien ejecutado”.
¿Tiene alguna limitación que haya que tener en cuenta?
“Gran parte de los datos son autorreportados, lo que puede introducir sesgos. Además, la muestra procede mayoritariamente de población estadounidense de origen europeo, por lo que los resultados no se pueden extrapolar automáticamente a otros países como España. Y, sobre todo, los efectos genéticos detectados son pequeños”.
¿Qué implicaciones tiene y cómo encaja con la evidencia existente?
“Encaja bien con lo esperado: confirma que hay base biológica y farmacogenética en la respuesta a GLP-1, pero también que la variabilidad clínica es multifactorial. Refuerza el camino hacia la medicina de precisión, aunque aún en fase inicial, y es coherente con la evidencia previa de gran heterogeneidad en respuesta a estos fármacos”.
Los efectos genéticos son modestos frente a factores no genéticos. ¿Qué implica para la práctica clínica?
“Implica que, hoy por hoy, es mucho más útil y eficiente ajustar el tratamiento según variables clínicas modificables (dosis, adherencia, comorbilidades, edad, sexo) que basarse en test genéticos. La genética puede aportar información complementaria en el futuro, pero su utilidad clínica actual es limitada. Además, desde una visión moderna de la obesidad, los factores ambientales, que actúan también vía mecanismos epigenéticos, siguen siendo los principales determinantes y, por tanto, el principal objetivo terapéutico.
En resumen: el estudio aporta una evidencia muy relevante como punto de partida hacia la medicina personalizada en obesidad. Sin embargo, en este momento la prioridad no debería ser generalizar el uso de test genéticos, sino desarrollar enfoques más completos que integren datos clínicos, factores ambientales y, probablemente, marcadores epigenéticos, ya que estos últimos reflejan mejor la interacción entre el entorno y la biología de cada paciente”.