Un estudio afirma que los microplásticos en agua son químicamente activos y podrían causar daños biológicos
En general, se considera que los plásticos son químicamente inertes y por eso se utilizan con tanta frecuencia para envasar alimentos, embotellar agua o fabricar juguetes. Sin embargo, cuando una porción grande se fragmenta en microplásticos —menores de 5 mm— su superficie aumenta drásticamente en relación con su volumen. Como resultado, la cantidad de material expuesta al entorno es mucho mayor. Un estudio publicado en Nature concluye que esa nueva superficie no es necesariamente segura cuando está sumergida en el agua, sino que puede generar radicales reactivos de alta energía —especies reactivas de oxígeno—, que pueden provocar daños en la salud y el medioambiente.
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