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Gustavo Saiz

Ingeniero forestal y científico titular del Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria (INIA-CSIC)

Según un nuevo análisis de World Weather Attribution, el cambio climático causado por el ser humano ha amplificado significativamente los grandes incendios forestales que acaban de devastar extensas regiones del centro de España y suroeste de Francia. Los incendios, descritos entre los peores jamás registrados en ambos países, se han cobrado varias vidas, han destruido miles de viviendas y han obligado a la evacuación de más de 300.000 personas. El análisis examina patrones meteorológicos históricos para evaluar cómo las condiciones meteorológicas propicias para los incendios han cambiado a lo largo del tiempo. Para ello, utilizaron un indicador de severidad diaria del fuego (DSR, por sus siglas en inglés), que incorpora condiciones de calor, sequedad y viento, y refleja la dificultad de extinguir un incendio una vez iniciado. Los investigadores analizaron el periodo de siete días con el DSR más alto en las regiones donde se produjeron los incendios. 

El informe afirma que el cambio climático ha provocado la existencia de condiciones meteorológicas extremas para la ocurrencia de estos incendios. En el clima actual, se espera que estos incendios de gran intensidad ocurran aproximadamente una vez cada seis años en el centro de España y una vez cada 20 años en el suroeste de Francia, lo que demuestra que el cambio climático no solo está intensificando incendios individuales, sino que también están aumentando su sincronicidad en todas las regiones, lo que agrava las consecuencias humanitarias y ambientales. 

La ciencia es, por naturaleza, muy conservadora a la hora de establecer causalidad. Dicha prudencia científica se aprecia con especial claridad en la ciencia que estudia el cambio climático, a pesar de las múltiples evidencias de crisis climática acumuladas en las últimas décadas. Los estudios de atribución, como los de WWA, no se basan en opiniones o puntos de vista, sino que aplican metodologías rigurosas y solo publican resultados cuando la evidencia científica es sólida. Es un enfoque diseñado para no exagerar ni un ápice: si algo no puede probarse con un amplio umbral de certeza, simplemente no se afirma. Por eso, cuando una organización tan rigurosa y prudente concluye que con el clima actual se espera que los incendios de gran intensidad ocurran aproximadamente una vez cada 20 años en el suroeste de Francia y una vez cada seis años en el centro de España, o que las condiciones que alimentaron los incendios en España y Portugal en 2025 son 40 veces más probables por el cambio climático, no es una exageración: es, si acaso, una estimación a la baja. 

Un informe como este solamente se publica si la evidencia es sólida. Que la ciencia más prudente lance una alerta tan contundente no debería solo alarmarnos, sino empujarnos a actuar ya, recortando emisiones y preparando a nuestros ecosistemas y sociedades para la tremenda realidad ya está aquí. 

ES